sábado, 29 de octubre de 2016

Edimburgo: ciudad de leyendas y misterio

En esta ocasión nos trasladamos a mi querida Edimburgo para formar parte del punto clave del folclore de esta capital escocesa: sus leyendas.


Edimburgo es una ciudad que desprende misterio por doquier... y es que esta ciudad tiene muchas leyendas que contar y cada día podremos descubrir una nueva que no nos dejará indiferentes. Sin duda, las mayores leyendas cobran vida en el Calton Hill y en los cementerios de la ciudad, donde se dice que por las noches cualquier cosa puede pasar... aunque claro, depende de cada uno creerlo todo o no...
Se cuenta que el Calton Hill fue testigo de la quema de numerosas brujas que habitaban la ciudad y que aún merodean por esta colina. Algunas veces, cuando se han llevado a cabo excavaciones en la zona, se han encontrado restos humanos que han contribuido a asentar estas leyendas de brujas y hechiceros. Evidentemente es más problable que se deba a un hecho histórico (bien podía servir de cementerio antiguamente), pero lo mejor es dejarse llevar por cada uno de los mitos y leyendas que se cuentan en la ciudad.


Allá por el siglo XV, con la excusa de "acuso a mi vecina porque me cae mal", en la explanada que hay frente al castillo de Edimburgo se condenaron a morir quemadas a unas 3.000 personas supuestamente por practicar brujería. De hecho en la explanada del castillo podemos encontrar una fuente que rinde homenaje a todas estas personas que perdieron la vida  en estas circunstancias. Lo más divertido de esta leyenda es conocer cuáles eran los 3 requisitos para ser considerada bruja:


1. Ser pelirrojo (algo que abunda bastante en Escocia)
2. Tener alguna marca de nacimiento en el cuerpo (que levante la mano quien no la tenga)
3. Si eras mujer, lo más probable es que fueses una bruja (afortunada la que se salvaba)
 
Bobby
Por otro lado están las leyendas de los cementerios. Antiguamente, entre los siglos XVII y XIX, los estudiantes de medicina no contaban con cadáveres para practicar en las clases de anatomía y tenían que robarlos de los cementerios para llevar a cabo sus prácticas y poder aprender. De esta forma, las familias más adineradas enterraban a sus seres queridos en jaulas que solo podían abrirse con las llaves, pero no todo el mundo podía permitirse este lujo y cientos de cuerpos desaparecieron del cementerio sin que nunca se llegaran a encontrar... Estas leyendas han dado lugar en la ciudad a varias rutas guiadas que recorren el Calton Hill, los cementerios y otras zonas propicias a este tipo de historias. Otra de las leyendas de las que se habla en Edimburgo, y que tiene mucho que ver con estos robos de cadáveres en los cementerios, es la del fiel perro que custodió la tumba de su amo. Según cuenta la leyenda, este perro, Bobby, custodió durante 10 años la tumba de su amo Greyfriars, un vigilante del cementerio, para que nadie lo desenterrase y practicase con su cuerpo. El perro cuidó día tras día de su amo durante años, hasta que un buen día llegó también su hora. Cuando Bobby murió, los edimburgueses levantaron un símbolico y pequeño monumento a la entrada de dicho cementerio y lo enterraron junto a su querido amo.

pub Maggie Dickson

Finalmente, goza de gran fama en Edimburgo la leyenda de Maggie Dickson. Una vez más encontramos cierto parecido entre una parte del folclore de Edimburgo y un personaje de la saga de Harry Potter. ¿Te suena el fantasma de Nick Casi Decapitado? Por ahí va la siguiente y última leyenda: la casi ahorcada Maggie Dickson. Según esta leyenda, allá por el siglo XVIII, Maggie Dickson se quedó embarazada y no alertó a las autoridades (algo obligatorio en la época). Siendo soltera y sin tener trabajo no podía cuidar de un niño así que decidió deshacerse de él, pero la pillaron y la condenaron a la horca no por intentar matar a su bebé, sino por haber ocultado su nacimiento. En Grassmarket se colocó la soga que acabaría con la vida de esta joven. Llegó la hora y la ahorcaron. Ya muerta la metieron en un ataúd de madera y la llevaban a las afueras de la ciudad para enterrarla cuando oyeron golpes que provenían del interior de la caja. Maggie Dickson no había muerto, la soga nunca llegó a matarla, solo la dejó inconsciente. La ley ya la había condenado a la horca y no se la podía volver a condenar así que Maggie Dickson pudo conservar su vida. Sin embargo, los edimburgueses aprendieron la lección y cambiaron la ley de "Quedas condenado a la horca" por "Quedas condenado a la horca hasta la muerte". En Grassmarket hay un pub que lleva el nombre de esta joven y que está situado justo enfrente de donde la chica casi muere ahorcada. El pub, por cierto, está muy bien: hay música en directo de bandas locales que se quieren dar a conocer, el precio de la comida y las bebidas es aceptable y para los pocos días de buen tiempo, la terraza está genial.


Existen muchas más leyendas y mitos en Edimburgo pero habrá que visitar esta ciudad para conocerlas. Aunque solo sean eso, leyendas, recomiendo participar en algunas de las visitas guiadas que se hacen a los cementerios (que no tienen nada que ver con los que tenemos en mente), el Calton Hill o el Grassmarket para conocer in situ estas historias que son seña de identidad de esta capital escocesa.


¿Quién se apunta a la próxima visita?

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