domingo, 4 de diciembre de 2016

Budapest se ilumina en Navidad

Si Estrasburgo o Sevilla son destinos perfectos para pasar la Navidad, Budapest no se queda atrás.
Tendremos que viajar hasta Hungría nada más y nada menos, sí, pero merecerá la pena porque pocas navidades serán tan mágicas como esta... Además, Budapest es una ciudad barata por lo que podemos pasar unas bonitas navidades cuidando nuestro bolsillo. ¿Algún pero? Las temperaturas taaaan bajas. 


Feliz Navidad o Boldog karácsonyt

Mercadillo de la Plaza Vörösmarty

Como en tantas grandes ciudades, en Budapest no podían faltar los mercadillos navideños.
mercadillo Vörösmarty
Desde finales de noviembre y hasta el 2 de enero podemos pasear por el mercadillo navideño considerado como el más barato de toda Europa. Este mercadillo, situado en la plaza que lleva su nombre, se asemeja mucho visualmente al de Estrasburgo: con casitas de madera donde se vende un poco de todo. Aquí nada de comprar los típicos souvenirs... hemos venido a Budapest en época navideña y lo que toca es comprar algún detallito de artesanía húngara echa a mano o, por qué no, endulzarnos el día como un Bejgli (unos pastelitos típicos rellenos de nueces, pasas o amapolas). Y aunque no vayamos a comprar nada, el simple hecho de pasearse por el mercadillo con un buen vino caliente o aguardiente con amapola en la mano para combatir el frío, merecerá la pena. Y para rematar el paseo por el mercadillo navideño hay que visitar el árbol de Navidad y el calendario de adviento situados en el centro de la plaza.

Mercadillo de la Basílica de San Esteban

Si bonito es el mercadillo de la Plaza Vörösmarty, más bonito aún es el que se sitúa enfrente de la basílica de San Esteban.
basílica de San Esteban
Su ubicación es ideal porque la basílica ofrece cada noche un magnífico espectáculo de luces en su propia fachada. Además, las notas musicales con melodías navideñas invaden la plaza y el ambiente que se crea es casi de película y si encima empieza a nevar... increíble.
Para los más pequeños hay una pista de patinaje en el centro de la plaza. ¡Desde luego hay sitio para todos!
Si la fachada de la basílica es majestuosa, su interior lo es aún más por lo que es imprescindible visitarla y subir para disfrutar de las vistas de todo Budapest.

Baños Széchenyi

piscina interior
Una de los recursos turísticos más populares de Budapest y de la cultura húngara son sus baños termales.
Muy cerquita de la Plaza de los Héroes tenemos que probar a darnos un baño en el Balneario de Széchenyi, que cuenta con 15 piscinas interiores y 3 exteriores además de saunas y cabinas de vapor.
Si podemos darnos el baño por la noche mejor porque las piscinas están iluminadas y quedan realmente bonitas, eso sí, tendrá que ser en las piscinas exteriores... ¡pero que no cunda el pánico!, en estas piscinas el agua está a una buena temperatura para no pasar frío. Es muy relajante bañarse en semejantes piscinas pudiendo contemplar la luna y las estrellas... da lugar a una experiencia inmejorable. Eso sí, la temperatura de las piscinas es estupenda pero para cambiar de una piscina a otra se pasa fresquete así que ¡a correr se ha dicho!
El precio es de unos 15€.
Quizás el inconveniente es que hay mucha gente.

piscina exterior

Tranvías navideños

Creo que, de todas las capitales europeas, Budapest es la que más luces utiliza durante las navidades. No solo las luces de decoración que inundan las calles nos transportan a este ambiente navideño, sino que además sus tranvías también se encargan de ello.
Budapest decora el exterior de los tranvías de las líneas principales con más de 30.000 luces: el efecto que se crea es precioso. Además de que los tranvías quedan preciosos con esta decoración (porque los tranvías en sí son muy viejos), el efecto que se produce cuando están en marcha es increíble. Parece que la ciudad cuida hasta el más mínimo detalle para sumergir a locales y visitantes en estas fechas. 


Budapest es uno de los destinos preferidos para pasar las navidades así que... ¿por qué no dejarse caer el año que viene... o este?



Felices fiestas

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Navidad en Sevilla

sábado, 29 de octubre de 2016

Edimburgo: ciudad de leyendas y misterio

En esta ocasión nos trasladamos a mi querida Edimburgo para formar parte del punto clave del folclore de esta capital escocesa: sus leyendas.


Edimburgo es una ciudad que desprende misterio por doquier... y es que esta ciudad tiene muchas leyendas que contar y cada día podremos descubrir una nueva que no nos dejará indiferentes. Sin duda, las mayores leyendas cobran vida en el Calton Hill y en los cementerios de la ciudad, donde se dice que por las noches cualquier cosa puede pasar... aunque claro, depende de cada uno creerlo todo o no...
Se cuenta que el Calton Hill fue testigo de la quema de numerosas brujas que habitaban la ciudad y que aún merodean por esta colina. Algunas veces, cuando se han llevado a cabo excavaciones en la zona, se han encontrado restos humanos que han contribuido a asentar estas leyendas de brujas y hechiceros. Evidentemente es más problable que se deba a un hecho histórico (bien podía servir de cementerio antiguamente), pero lo mejor es dejarse llevar por cada uno de los mitos y leyendas que se cuentan en la ciudad.


Allá por el siglo XV, con la excusa de "acuso a mi vecina porque me cae mal", en la explanada que hay frente al castillo de Edimburgo se condenaron a morir quemadas a unas 3.000 personas supuestamente por practicar brujería. De hecho en la explanada del castillo podemos encontrar una fuente que rinde homenaje a todas estas personas que perdieron la vida  en estas circunstancias. Lo más divertido de esta leyenda es conocer cuáles eran los 3 requisitos para ser considerada bruja:


1. Ser pelirrojo (algo que abunda bastante en Escocia)
2. Tener alguna marca de nacimiento en el cuerpo (que levante la mano quien no la tenga)
3. Si eras mujer, lo más probable es que fueses una bruja (afortunada la que se salvaba)
 
Bobby
Por otro lado están las leyendas de los cementerios. Antiguamente, entre los siglos XVII y XIX, los estudiantes de medicina no contaban con cadáveres para practicar en las clases de anatomía y tenían que robarlos de los cementerios para llevar a cabo sus prácticas y poder aprender. De esta forma, las familias más adineradas enterraban a sus seres queridos en jaulas que solo podían abrirse con las llaves, pero no todo el mundo podía permitirse este lujo y cientos de cuerpos desaparecieron del cementerio sin que nunca se llegaran a encontrar... Estas leyendas han dado lugar en la ciudad a varias rutas guiadas que recorren el Calton Hill, los cementerios y otras zonas propicias a este tipo de historias. Otra de las leyendas de las que se habla en Edimburgo, y que tiene mucho que ver con estos robos de cadáveres en los cementerios, es la del fiel perro que custodió la tumba de su amo. Según cuenta la leyenda, este perro, Bobby, custodió durante 10 años la tumba de su amo Greyfriars, un vigilante del cementerio, para que nadie lo desenterrase y practicase con su cuerpo. El perro cuidó día tras día de su amo durante años, hasta que un buen día llegó también su hora. Cuando Bobby murió, los edimburgueses levantaron un símbolico y pequeño monumento a la entrada de dicho cementerio y lo enterraron junto a su querido amo.

pub Maggie Dickson

Finalmente, goza de gran fama en Edimburgo la leyenda de Maggie Dickson. Una vez más encontramos cierto parecido entre una parte del folclore de Edimburgo y un personaje de la saga de Harry Potter. ¿Te suena el fantasma de Nick Casi Decapitado? Por ahí va la siguiente y última leyenda: la casi ahorcada Maggie Dickson. Según esta leyenda, allá por el siglo XVIII, Maggie Dickson se quedó embarazada y no alertó a las autoridades (algo obligatorio en la época). Siendo soltera y sin tener trabajo no podía cuidar de un niño así que decidió deshacerse de él, pero la pillaron y la condenaron a la horca no por intentar matar a su bebé, sino por haber ocultado su nacimiento. En Grassmarket se colocó la soga que acabaría con la vida de esta joven. Llegó la hora y la ahorcaron. Ya muerta la metieron en un ataúd de madera y la llevaban a las afueras de la ciudad para enterrarla cuando oyeron golpes que provenían del interior de la caja. Maggie Dickson no había muerto, la soga nunca llegó a matarla, solo la dejó inconsciente. La ley ya la había condenado a la horca y no se la podía volver a condenar así que Maggie Dickson pudo conservar su vida. Sin embargo, los edimburgueses aprendieron la lección y cambiaron la ley de "Quedas condenado a la horca" por "Quedas condenado a la horca hasta la muerte". En Grassmarket hay un pub que lleva el nombre de esta joven y que está situado justo enfrente de donde la chica casi muere ahorcada. El pub, por cierto, está muy bien: hay música en directo de bandas locales que se quieren dar a conocer, el precio de la comida y las bebidas es aceptable y para los pocos días de buen tiempo, la terraza está genial.


Existen muchas más leyendas y mitos en Edimburgo pero habrá que visitar esta ciudad para conocerlas. Aunque solo sean eso, leyendas, recomiendo participar en algunas de las visitas guiadas que se hacen a los cementerios (que no tienen nada que ver con los que tenemos en mente), el Calton Hill o el Grassmarket para conocer in situ estas historias que son seña de identidad de esta capital escocesa.


¿Quién se apunta a la próxima visita?

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Edimburgo: New Town

jueves, 22 de septiembre de 2016

De senderismo por los Cahorros de Monachil

A unos 8 kilómetros de Granada nos topamos con un pequeño pueblo que lleva el nombre del río que lo atraviesa: Monachil. Un pueblecito que nos transmite mucha tranquilidad y que cuenta con una ruta muy interesante para aquellos que disfruten del senderismo y la escalada: los Cahorros. Además es una ocasión estupenda para echar el día al aire libre, en plena naturaleza, acompañados de la familia, amigos o en pareja. Esta ruta nos permite contemplar los paisajes desde dos perspectivas diferentes, según si hacemos la de los Cahorros Altos o la de los Cahorros Bajos. Personalmente recomiendo hacer las dos ya que en un día da tiempo y las vistas son muy diferentes.
Puente colgante


Cahorros Bajos
Durante nuestra andadura tanto por los Cahorros Altos como Bajos nos cruzaremos con numerosos amantes a la escalada que practican su deporte favorito entre estas montañas y su río. Según la época y el día en que realicemos la ruta, nos cruzaremos también con más o menos gente. Quizás la primavera y el otoño sean los mejores momentos para aventurarse en los Cahorros, cuando el sol aún no apriete demasiado y tampoco sea tiempo de lluvias. Los días de mucho calor y si el río no lleva mucha agua también sería interesante realizar la ruta de los Cahorros Altos caminando por el río.


Ruta por los Cahorros Altos

Puente colgante
Esta divertida ruta discurre por encima del río, entre montañas y cuevas. La ruta comienza cruzando un puente colgante de 63 metros no apto para los que tengan vértigo. Según el día en que se vaya habrá que hacer cola o no para cruzarlo, ¡pero merece la pena!

salvando desniveles...
Yo la dificultad de esta ruta la calificaría como media-baja ya que aunque no es muy complicada sí que entraña algo de dificultad puesto que hay que tener bastante agilidad para superar algunos tramos. El camino que pasa a la vera del río es bastante estrecho y en algunos puntos hay que agarrarse a unas anillas que hay en la roca para poder salvar los desniveles del terreno (a veces la roca invade el camino y se hace imposible seguir caminando). Aún así es muy divertido hacer uso del ingenio para poder salvar estos obstáculos: hay quienes usan las anillas, los que pasan sentados, a gatas, los que bajan al río y luego vuelven al camino... ¡todo vale! El punto más bonito, al menos en mi opinión, es cuando llegamos a la Cueva de las Palomas. Finalmente, tras salir de la cueva solo nos queda descansar en las colinas, reponer fuerzas y disfrutar de la paz que se respira.

Para volver no hay más que seguir nuestros pasos hasta llegar al punto de partida y aventurarnos en los Cahorros Bajos.
Cueva de las Palomas


Ruta por los Cahorros Bajos

Esta parte de la ruta comienza donde está el puente colgante que habremos cruzado para ir a los Cahorros Altos.
Los Cahorros Bajos son mucho más tranquilos que los Altos y en esta ocasión sí que los calificaría con una dificultad baja. En este tramo se puede dar un tranquilo paseo paralelo a una acequia mientras disfrutamos de pequeñas cascadas. Asimismo, en este tramo también nos toparemos con algunos puentes colgantes pero mucho más pequeños y con menos altura.


¿Y cómo llegamos hasta los Cahorros? Podemos llegar fácilmente en coche. Para aparcar hay dos opciones: bien aparcar en el parking del bar El Puntarrón, solo para clientes, o dejarlo al pie de la carretera. Para los que no somos de Granada la mejor opción es escaparse a esta preciosa ciudad un par de días y así disfrutar de los Cahorros un día y complementar nuestra visita otro día con una visita a La Alhambra, pasear por la ciudad o relajarse en los baños árabes...

En el siguiente vídeo se aprecian algunos tramos de ambas rutas, empezando por los Cahorros Bajos y terminando por los Altos.


Y tras este día al aire libre, ¡nos despedimos hasta la próxima!

domingo, 21 de agosto de 2016

Chester: ciudad victoriana típica inglesa

Con las maletas casi sin deshacer tengo que compartir las maravillas que esconde la ciudad de Chester, al norte de Inglaterra. Una ciudad pequeñita, que bien se visita en un día, pero con mucho encanto. Ideal para completar la ruta del Norte de Inglaterra con ciudades como Liverpool, York o Mánchester y una buena idea para pasar un día en una ciudad típicamente inglesa: con sus casitas de madera, un centro histórico precioso con una imponente catedral y todo perfectamente amurallado. Si encima el tiempo os acompaña y hace bueno, Chester os enamorará.

Si llegamos a la ciudad en tren, en unos escasos 10 minutos andando estaremos en el centro de la ciudad, en la calle Eastgate: la arteria principal de Chester.
En la Eastgate nos llamará la atención un reflejo a lo lejos. y conforme nos vayamos acercando descubriremos que se trata del simbólico reloj de la ciudad (The Eastgate), datado de 1897.
Este símbolo de la la ciudad es un precioso reloj que luce desde lo alto de la muralla romana y cuya principal finalidad fue celebrar el Jubileo de la reina Victoria en 1899 (coincidiendo con el 80 aniversario de la Reina). Desde la calle se obtiene una bonita vista del reloj dispuesto sobre una estructura metálica en lo alto de la muralla.
Tras hacer la foto de rigor, podemos cruzar la muralla y continuar andando unos metros hasta la catedral.



A los pies de unos bonitos jardines se erige una imponente fachada con un trazado impecable. Sin embargo, si bonita es por fuera, mucho más lo es por dentro.
En estos momentos la catedral se encuentra en obras de reforma y la parte del coro no luce todo lo bien que podría hacerlo... pero todo queda olvidado cuando alzamos la vista y nos deleitamos con el magnífico órgano de la catedral. Por otro lado, estas obras quedan perdonadas cuando nos topamos con una maqueta de lego sin terminar que representa toda la catedral. Por una libra podemos poner una pieza en cualquier zona de la maqueta para contribuir a su finalización. Desde luego a esta maqueta no le falta detalle: las flores del jardín, los obreros que están llevando a cabo las reformas, el órgano...
Cuando hayamos recorrido la catedral de cabo a rabo es hora de ir pensando en subir a la torre para disfrutar de una preciosa panorámica de toda Chester. Según la hora la visita es más larga (una hora) o más corta (media hora) y también varía el precio, aunque oscila entre las 3 y 5 libras.
Junto a la catedral se encuentra el Ayuntamiento, donde además está ubicada la Oficina de Turismo. ¡OJO! La oficina no es más que una tienda de souvenirs donde más o menos te orientan sobre qué ver y donde si quieres un mapa, lo tienes que comprar. No obstante, es cierto que son muy amables y te dan de forma gratuita una mini guía donde viene un mapa que da el apaño.
catedral

Los jardines de la catedral son perfectos para parar a descansar y reponer fuerzas antes de disponernos a recorrer toda la muralla que bordea el centro de la ciudad. El paseo por la muralla lo podemos comenzar en la calle City Walls Road para así volver a pasar por delante de la catedral y verla desde diferentes perspectivas. Seguiremos el camino hasta llegar a pasar por debajo del reloj y contemplar toda la calle principal, esta vez desde arriba. Tras armarnos de paciencia para conseguir hacernos una foto en el reloj, seguiremos avanzando por la muralla hasta ver las ruinas del anfiteatro romano y llegar al río, punto donde se termina este recorrido. La parte del muelle tiene mucha vida, con puestecitos de comida rápida, música, barquitas a pedales que se pueden alquilar para recorrer el río, etc. Sin duda es una buena opción para dar por concluida la visita a esta preciosa ciudad.

Chester es, en mi opinión, la ciudad más bonita de las que componen las Midlands de Inglaterra. Una ciudad con mucho encanto, refinada y que te deja con un muy buen sabor de boca. ¡Recomendadísima!



¡Nos leemos en la próxima!

domingo, 12 de junio de 2016

Venecia en 5 palabras

Hay ciudades en el mundo que no necesitan presentación: París, Londres, Roma, Venecia... ¿Qué decir de Venecia que ya no sepas? Casi nada, la verdad. Como creo que a nivel monumental esta bellísima ciudad italiana es más que conocida, en esta ocasión me gustaría presentarla de otra forma... cinco aspectos de Venecia que tienen mucho que ver con esta ciudad. ¿Os animáis a hacer un recorrido diferente por la Belle Venezia?



Cristal de murano

Este famoso cristal cobra formas inimaginables a manos de los venecianos, prueba de ello la encontramos en los diferentes escaparates de la ciudad: vasos, centros de mesa, pendientes y pulseras, pasadores para el pelo, jarrones... Sin duda, los souvenirs preferidos en Venecia son las máscaras y algún objeto hecho de este cristal, pero ¿de dónde viene esta tradición? Realmente este cristal proviene de una isla homónima situada aproximadamente a 1km de Venecia. Debido a la cercanía con Venecia y a que esta ciudad albergaba a un gran número de comerciantes llegados de todas partes del mundo, en el siglo XIII los cristaleros de Murano decidieron establecerse en Venecia para vender sus productos realizados con este vidrio de colores. Durante siglos Murano y Venecia fueron las mayores exportadoras de cristal de toda Europa: espejos, lámparas de araña... Sin embargo, en el siglo XVIII esta producción de cristal sufrió un cierto deterioro y actualmente no es tan fácil encontrar este cristal en ciudades alejadas de Italia.


Fondaco dei Turchi

La construcción de este edifico se llevó a cabo en el siglo XII y acogió a comerciantes turcos que llegaban a Venecia para vender sus exóticos productos. Si bien es verdad que la fachada ha sufrido algunas modificaciones modernas, hoy sigue siendo espectacular, y más si se aprecia desde una góndola. En su interior se pueden admirar los extraños experimientos científicos que los exploradores venecianos traían a la ciudad tras su recorrido por el mundo (entre ellos el esqueleto de un dinosaurio real). Es un museo muy curioso, la verdad.


Mercado de los Milagros

El mercatino dei Miracoli es uno de los muchos mercadillos que inundan la ciudad de Venecia. Se mire adonde se mire en Venecia podemos ver muchísimos mercados de artesanía al aire libre, pero a mí el que más me llamó la atención fue el llamado "mercado de los Milagros". Da igual que no se vaya con la intención de comprar algo, solo con ver las cosas tan interesantes que se venden ya merece la pena. En este mercado podemos encontrar desde los tradicionales botones de cristal de murano, hasta libros de cocina manuscritos con las recetas tradicionales venecianas del siglo XIX. El mercadillo tiene lugar los fines de semana en Fondamente Nuove. Las marionetas de Pinocho, sobre todo vestido de gondolero, abundan por todos los puestos de este mercadillo.


Spritz

En lo que a gastronomía se refiere, Venecia no se diferencia mucho de otras ciudades italianas, pasta, pasta y pasta como plato principal. Sin embargo, en las bebidas sí encontramos diferencias más notables. A los venecianos les gusta tomarse un aperitivo antes de la comida y acompañarlo con un buen spritz.
Esta bebida no es más que un vermú anaranjado que añade algunos ingredientes propios italianos: prosecco (vino blanco espumoso tradicional en Italia), agua con gas y un toque de algún licor amargo (la elección del licor depende del local o del gusto del consumidor). En los mejores locales se suelen esmerar en la presentación, sirviéndolos con una rodaja de naranja y una aceituna pinchada en un palillo.

Puente de los puños

En Venecia podemos encontrar varios puentes que atraviesan sus numerosos canales y a mí uno de los que más me llamó la atención fue el Ponte dei Pugni. El "puente de los puños" no es el más emblemático de Venecia ni mucho menos, pero si uno se fija bien le llamarán la atención unas pisadas que hay dibujadas en el suelo. Al parecer, hace varios siglos este puente servía de espectáculo de lucha. Cada oponente debía colocar los pies donde ahora podemos ver las huellas dibujadas y, sin salirse de estos dibujos, debía tirar a su rival al canal: todo valía menos poner los pies fuera del lugar destinado a ello. Estas peleas tuvieron lugar durante muchos años hasta que en 1705 se les puso fin por considerarse muy violentas. Por supuesto el espectáculo aceptaba apuestas de todo tipo y eran numerosas las personas que se agolpaban en el puente para ganar dinero y ver el espectáculo.

Y llegamos al final de nuestra visita por Venecia, espero que hayas disfrutado conociendo algo más de lo que viene en los mapas y guías turísticas de la ciudad.


Ciao!!!

canal Venecia
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viernes, 20 de mayo de 2016

Ribadeo y su "Playa de las Catedrales"


Ahora que se va acercando el buen tiempo  y el veranito está a la vuelta de la esquina, lo que pega es un destino fresquito, ¿no? Quizás una playita con aguas cristalinas, arena fina blanca, unas palmeritas, un chiringuito que sirva cócteles a unos metros de donde estamos tomando el sol... La verdad es que esta ídilica estampa caribeña no la vamos a encontrar así como así en Europa pero, ¿y si digo que existe una playa a la que van miles de personas cada día pero no necesariamente para tomar el sol y bañarse? Pues sí, así es. En la costa de la provincia de Lugo, concretamente en Ribadeo, encontramos un espectacular conjunto de acantalidos que forman arcos y bóvedas, algunas con más de 32 metros de altura, que se asemejan a la estructura de una catedral: la playa de las Catedrales. El nombre original de esta playa es Playa de Aguas Santas pero actualmente se la conoce popularmente como Playa de las Catedrales (As Catedrais en gallego).



bajamar en la playa de las Catedrales

La playa de las Catedrales no es solo un destino de sol y playa a pesar de gozar de la distinción de bandera azul, también se puede visitar únicamente para admirar y pasear por sus acantilados y descubrir asombrosas cuevas, galerías y otras maravillosas obras de la naturaleza. Además, no es de extrañar encontrarse entre las rocas percebes, mejillones y otros moluscos que, aunque no se pueden coger, es curioso verlos en su entorno natural. Sin embargo, no se puede disfrutar de este paisaje a cualquier hora del día ni todos los días a la misma hora: esto es parte del encanto de esta playa. La bajamar es la clave para poder acceder a la playa y pasear tranquilamente por estas alucinantes formaciones geológicas. Es de sobra conocido que las mareas no son siempre las mismas, así que para no hacer el viaje en vano recomiendo consultar con antelación la tabla de mareas.

El acceso a esta playa está muy bien ya que se puede llegar fácilmente en coche. Hay un parking gratuito justo encima del acantilado por lo que no hay ninguna prisa en recorrer estas espectaculares formaciones o, incluso, darse un bañito. Desde el año pasado, la entrada a esta playa tiene aforo limitado a 4.800 personas al día debido a la sobrecarga que venía experimentando este monumento natural. Así que, para poder visitar la playa hay que sacar un pase, gratuito, unos días antes (no más de 30 días antes de la visita).





puerto de Ribadeo
Además de esta sorprendente playa también merece una visita Ribadeo.
Este pueblo gallego es muy bonito y tranquilo, tiene unas vistas muy bonitas del Atlántico y de interés turístico son el puerto, el faro, la Torre de los Morenos o el mirador del cargadero. La verdad es que tanto las Playas de las Catedrales como el mismo Ribadeo se pueden visitar en un mismo día.
¡Ah!, lo mejor es dejar el bocata en el hotel y tomarse un buen pescaíto frito y un pulpo a la gallega en alguna de las numerosas tabernas del pueblo. ¡¡¡No son nada caras y el pulpo está riquísimo!!!
Y como colofón final, si visitas el pueblo en el mes de septiembre, son muy interesantes las fiestas patronales. Estas fiestas empiezan a finales de agosto y terminan el 8 de septiembre. Este último día es cuando procesiona la Virgen, pero el resto de días se puede disfrutar de fuegos artificiales, de los Cocos y los Cabezudos, de actuaciones de teatro, música en directo...


Yo creo que para empezar con buen pie el veranito no hay mejor destino que el norte de España y por supuesto Las Playas de las Catedrales son de obligada visita. 

¡A disfrutar!



domingo, 17 de abril de 2016

La exquisita Zahara de la Sierra


Ahora que se va acercando el buen tiempo no es mala idea dejarse caer por este municipio gaditano, joya de los denominados "pueblos blancos".
Encuadrada en la Sierra de Grazalema, sobre la ladera de un monte, este pueblo no te dejará indiferente incluso desde la distancia. Desde la carretera se divisa, en lo alto, una mancha blanca coronada por una torre árabe y es que, en Zahara de la Sierra, nos esperan empinadas calles empedradas, la subida hasta el punto más alto del castillo y la bajada hasta la orilla del lago que se extiende a los pies de este maravilloso pueblo... ¡merece la pena!

Casi que lo primero que recomiendo para empezar a descubrir Zahara es subir al castillo ya que quizás después de pasear por el pueblo estemos demasiado cansados.
Del castillo, de época nazarí, solo se conservan algunas partes de la muralla y la Torre del Homenaje; esta última, sin duda, es la guinda de toda Zahara. Desde esta torre se obtienen unas vistas espectaculares del pueblo y sus alrededores. Recomiendo bajar por el lado opuesto al que hayamos subido para perdernos entre romero, higueras y otra vegetación, y contemplar un paisaje diferente al que hemos disfrutado en la subida a la torre. Aunque lo más probable es que lleguemos arriba con la lengua fuera, el camino no es nada complicado.

Lo siguiente podría ser perderse por las callejuelas y las casitas encaladas de Zahara hasta llegar al mirador que se sitúa justo enfrente del lago zahareño. En la calle principal y en la placita hay varios bares donde tomarse unas buenas tapitas. Si tengo que poner un "pero" es que quizás estos bares no están acostumbrados a recibir mucho turismo por lo que si coincide con un día de mucha afluencia (domingo, días festivos, etc.) el servicio puede ser algo lento... aunque la verdad que la comida es muy buena. Para endulzar el recorrido no hay nada mejor que comprar unos riquísimos pastelitos en la pastelería de la plaza y llevárnoslos a cualquier bar para tomarlos con un café, chocolate, etc.

Comidos y con las pilas cargadas podemos descender hasta ese hermoso lago, de aguas cristalinas y tranquilas, que llevamos viendo desde cada rincón de Zahara. Se habla de lago pero en realidad es un embalse que en verano sirve de playa y que el resto del año le da un toque especial a este precioso pueblo. Pasear por la orilla del lago es de lo más relajante y, si hace bueno, podemos bañarnos en la "playita" de Arroyomolinos.

Como excursión de un día, Zahara de la Sierra es perfecta para desconectar de la ciudad: el sonido del silencio, la agetreada tranquilidad y el aire fresco de la Sierra son ideales para desconectar del día a día y para disfrutar de una estampa propia de las mejores postales.

Para los amantes del senderismo, la escalada o el barranquismo, a 5 km de Zahara pueden encontrar la Garganta Verde: un valle flanqueado por altas paredes que permite realizar un sinfín de actividades en la naturaleza. Sin embargo, para poder acceder a este paraje es necesario solicitar previamente un permiso. La información de la web de turismo de Grazalema no está actualizada pero en este enlace se puede acceder a los medios para solicitar dicho permiso.

A disfrutar de uno de los pueblos blancos más bonitos de nuestra geografía, seguro que te sorprende y te conquista.


¡Nos leemos en la próxima!

viernes, 11 de marzo de 2016

Ruta de los Castillos del Loira

Durante mi año de estancia en Francia tuve la suerte de visitar algunos de los castillos que se erigen a ambas orillas del río Loira y que están considerados Patrimonio de la Humanidad. Son muchos los castillos que forman parte de esta ruta pero en esta ocasión os dejo una lista con los que, en mi opinión, merecen más la pena visitar.

Antes de embarcarse en la aventura de recorrer cada uno, o alguno, de estos castillos hay que entender el porqué de su construcción. Para ello, tenemos que retroceder hasta los siglos XVI y XVII cuando la nobleza francesa creía que la mejor forma de demostrar el poder de un reino era mediante las riquezas. Cuanto más grandes fueran sus castillos, cuantas más obras de arte decorasen sus estancias, cuanto más oro luciese en sus cuberterías, cuanto más frondosos y coloridos fueran sus jardines... más invencibles parecerían a ojos de sus enemigos...
¿Quién se apunta a visitarlos uno a uno?

1. Castillo de Chambord

Mi favorito, sin duda.
Actualmente es el castillo más grande de todos los que se erigen en el valle del Loira.
A pesar de que originalmente se construyó solo como residencia de descanso para el Rey Francisco I durante sus períodos de caza, hoy en día está considerado como uno de los castillos más importantes de esa ruta y de toda Francia.
En su exterior, lo primero que llama la atención es la tranquilidad que se respira y es que, a pesar de ubicarse a unas 2 horas de París, se localiza en plena naturaleza, rodeado de inmensos jardines y un bonito lago. El estilo que predomina en todo el castillo es el Renacimiento francés, aunque también podemos encontrar en él elementos medievales y otros propios del clasicismo italiano.
Una vez dentro, la protagonista del castillo es su escalera de doble hélice. Una estructura muy curiosa que os propongo que comprobéis vosotros mismos: empieza a subir la escalera por un tramo y que otra persona lo haga por el opuesto... ¡os veréis en todo momento pero nunca os cruzaréis por el camino!
Quitando esta ingeniosa escalera del Renacimiento, el interior del castillo no esconde gran mobiliario u obras de arte como lo hacen otros castillos de la región del Loira. Sin embargo, todo queda perdonado una vez se sube a las torres y se obtiene una panorámica difícilmente superable.
Para finalizar la visita a este castillo no hay nada mejor que perderse por sus jardines. Además, si es la hora de comer no hay nada mejor que hacer un picnic cerca del lago.
Para los menores de 26 años la entrada al castillo es gratuita, para el resto son 11€. Hay un aparcamiento en la zona pero se paga aparte.

2. Castillo Real de Amboise

A unos kilómetros de Tours se encuentra el castillo en el que reposan los restos de Leonardo Da Vinci.
El castillo, rodeado por altas murallas, se encuentra integrado en el municipio de Amboise pero se distingue fácilmente del resto de edificios, ya que se encuentra en lo alto de una colina.
El paso de los diferentes reyes que habitaron el castillo está muy presente en los diferentes estilos presentes en toda la estancia. Sin embargo, también hay que echar de menos numerosos elementos que se destruyeron durante la Revolución Francesa. En la capilla de San Humberto se puede visitar la tumba de Da Vinci, que pasó sus últimos años en este castillo como pintor de la Corte. La capilla en sí es muy bonita, especialmente el exterior.
La entrada cuesta 10€ (castillo+capilla).

3. Castillo Real de Blois

Dominando, desde lo alto, a toda la ciudad de Blois, este castillo esconde una gran riqueza arquitectónica. La visita a las diferentes estancias del castillo te darán una visión muy realista de cómo se vivía en la Corte.
Este castillo jugó un papel muy importante en la vida de Juana de Arco ya que fue aquí donde "la doncella de Orléans" recibió la bendición del arzobispo de Reims para partir a Orléans a combatir el asedio inglés.
Si es posible, recomiendo visitarlo en los meses de abril a septiembre ya que en la fachada del patio tiene lugar un magnífico espectáculo de luces y sonido que cuenta los acontecimientos célebres de la historia de Blois y su castillo.
La entrada cuesta 10€ o 15€ con el espectáculo de luces y sonido (son et lumière).
Blois es una ciudad muy interesante y que merece la pena visitar. Además de su castillo, son de interés turístico la Casa de la Magia, la catedral, la iglesia de San Nicolás, sus calles estrechas... Es una ciudad con mucho encanto y un buen sitio donde pasar la noche.

4. Castillo de Angers

En la ciudad de Angers llama la atención su castillo, o más bien fortaleza, medieval del siglo XIII.
En lo que a arquitectura respecta, este castillo se aleja mucho del resto de los que forman parte de la región del Loira y es precisamente por esto por lo que merece la pena visitarlo. Aquí se echa en falta la exagerada ornamentación que predomina en otros castillos como el de Blois.
El paso de los años se puede apreciar en cada rincón del mismo: desde el puente levadizo o sus 17 torres de pizarra hasta las dependencias de los condes de Anjou. Sin embargo, creo que lo que más llama la atención es el contraste entre la austera apariencia de la fachada del castillo y los hermosos jardines plagados de numerosas plantas exóticas. ¡Es un castillo verdaderamente extraordinario!
La entrada es gratuita para los menores de 25 años, para el resto cuesta 8€.

5. Castillo de los Duques de Bretaña

En pleno centro de la ciudad de Nantes, el castillo de granito blanco de los Duques de Bretaña se diferencia fácilmente entre las bastas murallas que rodean la ciudad. No se puede visitar la ciudad y pasar por el alto el castillo palaciego y la catedral de San Pedro: los monumentos más antiguos y emblemáticos de Nantes.
Entre sus numerosas restauraciones se encuentra la inclusión de un museo de Historia al que todavía se puede acceder. Recomiendo visitarlo de noche ya que el juego de luces lo hace aún más bonito.
Entre los meses de septiembre y junio, el primer domingo de cada mes, la entrada es gratuita. El resto de días el precio es de 5€.

6. Castillo de Chenonceau

A unos kilómetros de Tours se encuentra este castillo, el segundo más visitado de Francia después del Palacio de Versalles. Este majestuoso castillo se encuentra atravesando el río Cher (hay quienes dicen que es un puente en sí) y está rodeado por preciosos jardines, como el de Catalina de Médicis, y un laberinto. Asimismo, los amantes del arte disfrutarán de lo lindo en la galería Médicis, donde encontrarán una colección de obras de arte inéditas. Popularmente se conoce a este castillo como "El castillo de las Damas", en honor a sus verdaderas protagonistas: Catalina de Médicis y Diana de Poitiers.
La entrada cuesta 11€. Muy recomendada la visita a este castillo aunque hay que tener en cuenta que solo se puede llegar en tren.


Como he dicho antes, la ruta de los Castillos del Loira la componen otros muchos castillos como el de Valençay, el de Sully-Sur-Loire, el de Villandry, etc. pero creo que los que he descrito son los imprescindibles. A quien decida visitar estos magníficos castillos, le recomiendo dedicar un día a visitar ciudades de la zona como Orléans, Tours, Blois, Nantes o Angers y partir desde ellas a los diferentes castillos mencionados.

La ruta de los castillos del Loira está pensada para poder realizarse en bici ya que los caminos están bien adaptados y señalizados, aunque también es posible realizarla en tren (aunque sale bastante caro) o en coche. En cuanto a la visita de los castillos, es cierto que el precio de la entrada es caro y si se pretende visitar muchos de ellos, al final nos puede salir por un ojo de la cara. Creo recordar que existe un bono, Châteaux Pass, que permite visitar un número determinado de castillos por un precio algo más asequible.
Os recomiendo hacer esta ruta al menos una vez en la vida, es una forma diferente de conocer Francia y la región del Valle del Loira. Quizás la mejor época del año para realizar la visita sea entre los meses de mayo y agosto para evitar el mal tiempo y el frío y para que los jardines estén al 100%.


Bon voyage!

Entrada relacionada:
Bonjour Orléans

martes, 16 de febrero de 2016

Lovaina: la desconocida belga

Si Brujas es la gran ansiada ciudad belga, Lovaina es la gran desconocida a pesar de ser preciosa. A unos 20 minutillos en tren de Bruselas nos topamos con esta pequeña pero encantadora ciudad que sufrió grandes pérdidas durante la Primera Guerra Mundial y que hoy en día es una de las grandes ciudades universitarias de toda Bélgica. No hace falta pasar mucho tiempo en Lovaina (Leuven en flamenco) para darse cuenta de que cada uno de sus rincones y plazas es todavía más encantador que el anterior.
Lovaina

Si llegamos a la ciudad en tren o en autobús con lo primero que nos toparemos será con la Plaza de los Mártires (Martelarenplein), una de las más importantes de la ciudad. En esta plaza podemos encontrar diferentes bares con terraza donde podemos almorzar si hace buen día. Calle abajo y sin pérdida alguna llegamos al epicentro de la ciudad: a la Plaza del Ayuntamiento.

Ayuntamiento
En la Plaza del Ayuntamiento (Grote Markt) nos llamará la atención una fuente pequeñita con un monigote que lee un libro mientras se echa agua por la cabeza. Esta fuente es el símbolo de esta ciudad universitaria, de ahí su nombre "Fuente de la Sabiduría" (Font Sapientiae). Igual que ocurre en Bruselas con el Manneken Pis, a esta estatua también la visten con diferentes trajes durante las diferentes fiestas de la ciudad.

En la misma Plaza del Ayuntamiento, quedaremos fascinados por el Ayuntamiento de la ciudad, una imponente fachada gótica compuesta por altas torres y diferentes figuras que representan diferentes escenas de la historia de la ciudad. Afortunadamente, este edificio se libró de la devastación que asoló a la ciudad en la Primera Guerra Mundial aunque no corrió la misma suerte durante la Segunda Guerra Mundial cuando quedó seriamente dañado hasta que más tarde se pudo llevar a cabo su reconstrucción.
En uno de los laterales de este edificio encontramos la Oficina de Turismo. Por último, en esta plaza nos topamos también con la iglesia de San Pedro, una de las pocas del mundo que recibe el título de Iglesia Magistral.
Otra de las plazas que inundan la ciudad es la llamada "Plaza Antigua" (Oude Markt). En esta plaza encontramos una infinita sucesión de bares y terrazas, llegándose incluso a conocer como "la barra más larga del mundo". Es el lugar de excelencia del ocio nocturno aunque de día es ideal para comer o incluso para pedirse un buen cartucho de patatas fritas con alguna salsa... ya que los belgas se atribuyen la invención de este aperitivo y presumen de tener una receta única para freírlas, ¿por qué no probar uno? El pequeño sale por unos 2,5€ pero van bien despachados.
De plaza en plaza y tiro porque me toca.
La siguiente parada es la Plaza de la Universidad (Ladeuzeplein). Aquí merece la pena visitar la fachada de la universidad que alaba la ayuda prestada por los americanos tras los bombardeos que sufrió la ciudad en ambas guerras mundiales. Se puede entrar e incluso subir al campanario pero no merece demasiado la pena: dentro hay una exposición de la historia de la ciudad que además solo está en flamenco e inglés y las vistas desde la torre tampoco son gran cosa... os podéis ahorrar el dinerillo y subir mejor a la torre de Brujas. En diciembre esta plaza acoge al mercado de Navidad y los viernes un mercado de frutas y verduras. En medio de la plaza nos llamará la atención un escarabajo verdoso ensartado en una aguja que se instaló frente a la universidad para celebrar su 575 aniversario... no pega mucho con la estética de los alrededores pero resulta divertido.
Por último, es interesante dar un tranquilo paseo por el Beaterio Mayor de la ciudad (Beguinaje Mayor) declarado Patrimonio de la Humanidad. El beaterio se encuentra a unos 15 minutillos del centro de Lovaina pero merece la pena pasarse por allí.
Ya que la ciudad es pequeñita y se puede visitar en una mañana, se puede completar la excursión con la visita a otras ciudades próximas como Malinas. Quizás esta ciudad no aparezca como una de las principales ciudades del circuito belga pero, para mi gusto, merece mucho más la pena que otras.

¡Nos leemos en la próxima!

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Brujas