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viernes, 11 de marzo de 2016

Ruta de los Castillos del Loira

Durante mi año de estancia en Francia tuve la suerte de visitar algunos de los castillos que se erigen a ambas orillas del río Loira y que están considerados Patrimonio de la Humanidad. Son muchos los castillos que forman parte de esta ruta pero en esta ocasión os dejo una lista con los que, en mi opinión, merecen más la pena visitar.

Antes de embarcarse en la aventura de recorrer cada uno, o alguno, de estos castillos hay que entender el porqué de su construcción. Para ello, tenemos que retroceder hasta los siglos XVI y XVII cuando la nobleza francesa creía que la mejor forma de demostrar el poder de un reino era mediante las riquezas. Cuanto más grandes fueran sus castillos, cuantas más obras de arte decorasen sus estancias, cuanto más oro luciese en sus cuberterías, cuanto más frondosos y coloridos fueran sus jardines... más invencibles parecerían a ojos de sus enemigos...
¿Quién se apunta a visitarlos uno a uno?

1. Castillo de Chambord

Mi favorito, sin duda.
Actualmente es el castillo más grande de todos los que se erigen en el valle del Loira.
A pesar de que originalmente se construyó solo como residencia de descanso para el Rey Francisco I durante sus períodos de caza, hoy en día está considerado como uno de los castillos más importantes de esa ruta y de toda Francia.
En su exterior, lo primero que llama la atención es la tranquilidad que se respira y es que, a pesar de ubicarse a unas 2 horas de París, se localiza en plena naturaleza, rodeado de inmensos jardines y un bonito lago. El estilo que predomina en todo el castillo es el Renacimiento francés, aunque también podemos encontrar en él elementos medievales y otros propios del clasicismo italiano.
Una vez dentro, la protagonista del castillo es su escalera de doble hélice. Una estructura muy curiosa que os propongo que comprobéis vosotros mismos: empieza a subir la escalera por un tramo y que otra persona lo haga por el opuesto... ¡os veréis en todo momento pero nunca os cruzaréis por el camino!
Quitando esta ingeniosa escalera del Renacimiento, el interior del castillo no esconde gran mobiliario u obras de arte como lo hacen otros castillos de la región del Loira. Sin embargo, todo queda perdonado una vez se sube a las torres y se obtiene una panorámica difícilmente superable.
Para finalizar la visita a este castillo no hay nada mejor que perderse por sus jardines. Además, si es la hora de comer no hay nada mejor que hacer un picnic cerca del lago.
Para los menores de 26 años la entrada al castillo es gratuita, para el resto son 11€. Hay un aparcamiento en la zona pero se paga aparte.

2. Castillo Real de Amboise

A unos kilómetros de Tours se encuentra el castillo en el que reposan los restos de Leonardo Da Vinci.
El castillo, rodeado por altas murallas, se encuentra integrado en el municipio de Amboise pero se distingue fácilmente del resto de edificios, ya que se encuentra en lo alto de una colina.
El paso de los diferentes reyes que habitaron el castillo está muy presente en los diferentes estilos presentes en toda la estancia. Sin embargo, también hay que echar de menos numerosos elementos que se destruyeron durante la Revolución Francesa. En la capilla de San Humberto se puede visitar la tumba de Da Vinci, que pasó sus últimos años en este castillo como pintor de la Corte. La capilla en sí es muy bonita, especialmente el exterior.
La entrada cuesta 10€ (castillo+capilla).

3. Castillo Real de Blois

Dominando, desde lo alto, a toda la ciudad de Blois, este castillo esconde una gran riqueza arquitectónica. La visita a las diferentes estancias del castillo te darán una visión muy realista de cómo se vivía en la Corte.
Este castillo jugó un papel muy importante en la vida de Juana de Arco ya que fue aquí donde "la doncella de Orléans" recibió la bendición del arzobispo de Reims para partir a Orléans a combatir el asedio inglés.
Si es posible, recomiendo visitarlo en los meses de abril a septiembre ya que en la fachada del patio tiene lugar un magnífico espectáculo de luces y sonido que cuenta los acontecimientos célebres de la historia de Blois y su castillo.
La entrada cuesta 10€ o 15€ con el espectáculo de luces y sonido (son et lumière).
Blois es una ciudad muy interesante y que merece la pena visitar. Además de su castillo, son de interés turístico la Casa de la Magia, la catedral, la iglesia de San Nicolás, sus calles estrechas... Es una ciudad con mucho encanto y un buen sitio donde pasar la noche.

4. Castillo de Angers

En la ciudad de Angers llama la atención su castillo, o más bien fortaleza, medieval del siglo XIII.
En lo que a arquitectura respecta, este castillo se aleja mucho del resto de los que forman parte de la región del Loira y es precisamente por esto por lo que merece la pena visitarlo. Aquí se echa en falta la exagerada ornamentación que predomina en otros castillos como el de Blois.
El paso de los años se puede apreciar en cada rincón del mismo: desde el puente levadizo o sus 17 torres de pizarra hasta las dependencias de los condes de Anjou. Sin embargo, creo que lo que más llama la atención es el contraste entre la austera apariencia de la fachada del castillo y los hermosos jardines plagados de numerosas plantas exóticas. ¡Es un castillo verdaderamente extraordinario!
La entrada es gratuita para los menores de 25 años, para el resto cuesta 8€.

5. Castillo de los Duques de Bretaña

En pleno centro de la ciudad de Nantes, el castillo de granito blanco de los Duques de Bretaña se diferencia fácilmente entre las bastas murallas que rodean la ciudad. No se puede visitar la ciudad y pasar por el alto el castillo palaciego y la catedral de San Pedro: los monumentos más antiguos y emblemáticos de Nantes.
Entre sus numerosas restauraciones se encuentra la inclusión de un museo de Historia al que todavía se puede acceder. Recomiendo visitarlo de noche ya que el juego de luces lo hace aún más bonito.
Entre los meses de septiembre y junio, el primer domingo de cada mes, la entrada es gratuita. El resto de días el precio es de 5€.

6. Castillo de Chenonceau

A unos kilómetros de Tours se encuentra este castillo, el segundo más visitado de Francia después del Palacio de Versalles. Este majestuoso castillo se encuentra atravesando el río Cher (hay quienes dicen que es un puente en sí) y está rodeado por preciosos jardines, como el de Catalina de Médicis, y un laberinto. Asimismo, los amantes del arte disfrutarán de lo lindo en la galería Médicis, donde encontrarán una colección de obras de arte inéditas. Popularmente se conoce a este castillo como "El castillo de las Damas", en honor a sus verdaderas protagonistas: Catalina de Médicis y Diana de Poitiers.
La entrada cuesta 11€. Muy recomendada la visita a este castillo aunque hay que tener en cuenta que solo se puede llegar en tren.


Como he dicho antes, la ruta de los Castillos del Loira la componen otros muchos castillos como el de Valençay, el de Sully-Sur-Loire, el de Villandry, etc. pero creo que los que he descrito son los imprescindibles. A quien decida visitar estos magníficos castillos, le recomiendo dedicar un día a visitar ciudades de la zona como Orléans, Tours, Blois, Nantes o Angers y partir desde ellas a los diferentes castillos mencionados.

La ruta de los castillos del Loira está pensada para poder realizarse en bici ya que los caminos están bien adaptados y señalizados, aunque también es posible realizarla en tren (aunque sale bastante caro) o en coche. En cuanto a la visita de los castillos, es cierto que el precio de la entrada es caro y si se pretende visitar muchos de ellos, al final nos puede salir por un ojo de la cara. Creo recordar que existe un bono, Châteaux Pass, que permite visitar un número determinado de castillos por un precio algo más asequible.
Os recomiendo hacer esta ruta al menos una vez en la vida, es una forma diferente de conocer Francia y la región del Valle del Loira. Quizás la mejor época del año para realizar la visita sea entre los meses de mayo y agosto para evitar el mal tiempo y el frío y para que los jardines estén al 100%.


Bon voyage!

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viernes, 13 de noviembre de 2015

París: Montmartre

La Ciudad de la luz tiene tanto que contar... y es que París no es solo la Torre Eiffel o Notre Dame. Yo no me canso de visitar esta ciudad y creo que nunca lo haré porque París es de esas ciudades en las que descubres algo nuevo cada vez que vas. Es una ciudad tan grande que no es difícil encontrar rincones nuevos o que nos han pasado inadvertidos en otras ocasiones. En esta entrada me gustaría compartir una visita única al barrio más bohemio de París: el Montmartre o barrio de los pintores. No me extraña que este barrio sea aún más encantador, si cabe, por la noche, pero yo la verdad es que recomiendo visitarlo antes de que anochezca para evitar pasar malos ratos, ya que su fama le precede y no sin razón.


Moulin Rouge
La primera vez que pisé este barrio comencé mi aventura visitando la fachada del Moulin Rouge. La verdad es que me esperaba algo más grande, de acuerdo con su reputación, y me sorprendió toparme con un mini molino. Aún así me hice la foto de rigor como todo el mundo. Como es lógico, el Moulin Rouge es mucho más llamativo por la noche pero como he dicho antes mejor prevenir que curar y visitarlo de día. Encaminándonos hacia la joya de este barrio, la basílica del Sacre Coeur, recomiendo coger la calle Lepic, rue Lepic, donde nos espera el parisino y cinematográfico Café des 2 moulins. Así por el nombre igual no dice mucho pero si entramos, nos recordará a esa mítica cafetería de la película de Amélie... y no es solo que nos recuerde al del la película, ¡es el de la película! De hecho, si la has visto seguramente cada rincón de este barrio te recuerde a alguna escena del film puesto que casi la totalidad de ella está ambientada y grabada en Montmartre. Otro de los escenarios de la peli es la frutería de Monsieur Colignon, que la podemos encontrar en la rue Trois Frères. Verdaderamente es una frutería y su propietario ha conservado el letrero que se puede ver en la película "Maison Colignon, fondée en 1956".
Place du Terre


crêpe nutella
Una vez visitada la cafetería, seguimos calle arriba y cuando ya vamos con la lengua fuera, cansados de tanto subir y subir, llegamos a una plaza donde podemos reponer fuerzas tomándonos el mejor crêpe que he probado en toda Francia, la Place du Tertre. No busques una cafetería o una pastelería típica francesa porque nada más lejos de eso. Según llegamos a la plaza, a la izquierda, hay un minúsculo establecimiento (no más grande que la puerta de entrada de un edificio) con un señor, o monsieur en este caso, que no da a basto haciendo crêpes para tanta gente. Hay un sinfin de variedades tanto dulces como salados y están muy bien de precio, mi recomendación: crêpe de nutella.


Ya con el estómago lleno después de la larga caminata lo que nos queda es perdernos por las callecitas estrechas y adoquinadas del Montmartre. Todas ellas desembocan en la basílica del Sacre Coeur así que, ¿por qué no recorrerlas todas? En estas calles se suceden numerosas tiendas de recuerdos, pintores y músicos callejeros, bares con terrazas... hay un poco de todo. Una vez que nos hayamos empapado bien de la esencia de este barrio a lo largo de sus callejuelas y hayamos comprendido por qué se le conoce popularmente como "el barrio de los pintores", es hora de llegar a la parte más alta de la colina del Montmartre: la basílica del Sacre Coeur (Sagrado Corazón).

basílica del Sacre Coeur
Esta basílica de estilo romano-bizantino es asombrosa tanto por fuera como por dentro y desde ella se obtienen unas vistas preciosas de la ciudad parisina. Su construcción se finalizó en el año 1914 pero no fue hasta cinco años más tarde cuando finalmente se estableció como lugar de culto. Lo que más llama la atención de este edificio religioso de mármol blanco es su torre más alta, de 83 metros, considerada como el punto más alto del Montmartre. La basílica se puede visitar por completo: se puede subir a la cúpula o domo para ver cómo París se extiende ante nosotros, visitar la cripta (aunque esta visita no es gratuita) y por supuesto toda la planta de la basílica, en la que nos llamará la atención en el techo el mosaico más grande que existe en toda Francia. Así como curiosidad, para los que se quieran llevar de recuerdo de París el típico llavero de la Torre Eiffel, aconsejo que lo compren a la entrada del Sacre Coeur ya que allí hay numerosos vendedores ambulantes que tras un breve regateo te venden 5 o incluso 6 llaveros por solo 1€.
Para dar por concluida nuestra visita al Montmartre hay que desandar lo andado, pero bueno es más fácil bajar que subir, ¿no? Se puede bajar andando o bien en funicular, yo la verdad para ahorrar dinero bajaría andando porque tampoco es tan cansado y a unas malas incluso podemos sentarnos a descansar un poco en el césped que hay a los pies de la basílica. Una vez abajo se abre una especie de plaza con un tiovivo muy bonito desde donde podemos contemplar, a lo alto, la majestuosa basílica que acabamos de visitar. Por los alrededores hay también numerosas tiendas de recuerdos y la parada del metro. También puedes visitar el Montmartre al revés, subiendo hasta el Sacre Coeur en funicular o andando (son 197 escalones o rampas) y recorrer el barrio hasta llegar al Moulin Rouge, pero a mí me gusta más dejar la basílica para el final. ¡Cuestión de gustos!


Bon voyage!

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lunes, 9 de marzo de 2015

París: de Notre-Dame al arco del Triunfo

Oh là là Paris...!
París es una ciudad grande en la que hay tanto que ver que es normal que se nos quede algo atrás. Sin embargo, si nos organizamos bien podemos verlo todo en varios días. Tras perdernos por el barrio de los pintores, en esta ocasión recorreremos París de una punta a la otra, empezando por la preciosa catedral de Notre-Dame y terminando en los famosos Campos Elíseos. En un día, y tomándonoslo con tranquilidad, podemos visitar la orilla este del Sena y admirar algunos de sus monumentos más populares. Dejaremos para otro día la orilla contraria.

Notre-Dame
gárgola
La joya de la arquitectura gótica merece una visita detenida.
Si bonita es su imponente fachada, el interior no se queda atrás: preciosas vidrieras y rosetones colorean el interior de Nuestra Señora de París. Hay que guardar fuerzas para subir sus empinadas escaleras que llevan a los diferentes cuerpos de la catedral. Recomendadísimo el subir hasta el campanario para ver de cerca las gárgolas, la aguja y las famosas campanas que tienen un papel fundamental en la novela de Victor Hugo, Notre-Dame de Paris. Además de poder ver de cerca las gárgolas o las campanas, las vistas de todo París son impresionantes. Si subir cansa ya aviso que bajar tampoco es que sea mucho más fácil pero el esfuerzo habrá merecido la pena.
Una vez visitada Notre-Dame, justo delante de la fachada principal, en la plaza que se abre, podemos hacernos la tradicional foto en el kilómetro 0 de la capital.


Pompidou
Si nos desviamos un poquito de la vera del Sena podemos dejarnos caer por el centro Pompidou. El edificio en sí es bastante curioso y la fuente que hay fuera es muy original y llamativa. Dentro del centro podemos disfrutar del museo de arte moderno que incluye diferentes exposiciones permanentes y temporales, de la biblioteca y de los conciertos y actividades que se celebran en fechas determinadas.
El primer domingo de cada mes la entrada es gratuita y los menores de 26 años pueden entrar gratis todos los días.
fuente Stravinsky

Museo del Louvre
El museo del Louvre necesita un día entero, o incluso más, para poder visitarlo en su totalidad. Sin embargo, aunque no entremos a ver las colecciones, merece la pena pasearse por el exterior y ver sus pirámides de cristal. También podemos acercarnos al Puente de las Artes (pont des Arts) que se ha hecho bastante famoso en la ciudad tras la novela de Federico Moccia, Tengo ganas de ti. Muchas parejas dejan un candado en este puente y, aunque el ayuntamiento no está muy a favor de esta constumbre, la verdad es que la perspectiva del puente llena de candados de diferentes colores, tamaños y formas llama mucho la atención.

Jardín de Tuileries
Desde el museo del Louvre podemos continuar la visita a través del jardín de las Tullerías (Tuileries). Este jardín es perfecto para desconectar de la gran ciudad y muy apropiado si queremos parar a descansar. Al final del jardín nos toparemos con el obelisco y, según la época del año, podemos encontrarnos también con la noria que se instala allí entre los meses de noviembre a febrero. En el parque hay algunos kioskos que venden crêpes y gofres tanto dulces como salados.


Campos Elíseos (Champs Elysées)
Casi sin darnos cuenta pasamos del tranquilo jardín de Tuileries a la bulliciosa avenida de Champs Elysées. En esta famosísima avenida encontramos tiendas de marcas muy variadas: moda, complementos, perfumerías, la tienda Disney... Además de tiendas, predominan las numerosas "boulangeries" y cafeterías donde podemos tomarnos un pain au chocolat o un croissant. Muchas de estas cafeterías ofrecen menús (bollería+bebida) por unos 3€. La Brioche doré tiene una gran variedad de pasteles y bollería y los cafés son de los mejores de la ciudad.


Arco del Triunfo
Y tras recorrer la siempre animada avenida de Champs Elysées por fin llegamos al que pondrá el punto y final a nuestra visita de hoy: el arco más grande del mundo construido por orden de Napoleón para conmemorar la victoria del emperador en la batalla de Austerlitz. A los pies del arco, cada día a las 18:30, se enciende una llama para recordar al "soldado desconocido". Este acto es bastante curioso y reúne cada día a muchos turistas y curiosos. Se puede subir al arco aunque, en mi opinión, es más bonito subir a Notre-Dame.



Será ya de noche, o casi, cuando lleguemos al Arco del Triunfo así que lo mejor es descansar para estar fescos al día siguiente... todavía queda taaanto por ver... la torre Eiffel, Les Invalides, el palacio de Versalles, el Panteón...


¡¡¡... nos leemos entonces en la próxima!!!

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viernes, 5 de diciembre de 2014

Estrasburgo se pone guapa por Navidad

En diciembre, Estrasburgo se pone sus mejores galas...

La ciudad francesa de Estrasburgo, Strasbourg, es conocida internacionalmente por ser la sede del Parlamento Europeo. Sin embargo, durante el mes de diciembre todo el protagonismo de la ciudad se lo lleva su mercado navideño: olor a pan de jengibre y vino caliente en las calles, frío, puestecitos de toda clase, decoraciones navideñas espectaculares, castañas asadas, nieve... Estrasburgo es una ciudad realmente bonita en cualquier época del año, pero sin duda su mercado navideño la convierte durante el mes de diciembre en la capital de la Navidad por excelencia. El mercado se despliega por toda la ciudad y se divide en diferentes zonas temáticas.
Estrasburgo, capital de la Navidad.


EL MERCADO:
Del 27 de noviembre al 31 de diciembre 2015

- El Christkindelsmärik (mercado del Niño Jesús) en la place Broglie.
Este es uno de los mercados principales y en él econtrarás de todo: regalos navideños, de decoración, gastronomía muy variada (los tradicionales crêpes, las "cabezas de negro", bretzels, choucroute, marron glacé... incluso algodón de azúcar), etc.



- Le marché de la Cathédrale (mercado de la catedral) en la place de la Cathédrale.
Este es el otro mercado principal de la ciudad. Se forma en uno de los laterales de la catedral, justo enfrente de la oficina de turismo. Aquí encontrarás más o menos lo mismo que en el Christkindelsmärik pero con el añadido de la espectacular catedral como telón de fondo. Dentro de la catedral tienen lugar conciertos de gospels, orquestas, coros, solistas...

- Le marché des délices de Noël d'Alsace en la place d'Austerlitz.
Este mercado es para ponerse las botas ya que en cada puesto se ofrecen degustaciones de los productos locales que se venden en ellos. En estos puestos hay de todo: quesos y foie de diferentes clases, frutos secos, vinos...
Recomendadísimo el mousse de foie grass alsacienne (mousse de foie gras alsaciano) que está riquísimo y muy bien de precio.

- Noël des enfants (el mercado de los niños). Dedicado especialmente a los más pequeños, este mercado ofrece cuentacuentos, talleres de manualidades, el encuentro con Papá Noel...

- Le Village du Partage (la aldea de la solidaridad) en la place Kléber.
Los puestecitos que encontrarás en esta plaza están todos dedicados a la solidaridad; en ellos se pueden comprar christmas y estampas y el dinero recaudado por cada asociación se destina a diferentes causas. Además, en esta misma plaza todo el protagonismo lo acapara el árbol de Navidad, espectacular. Antiguamente era tradición dejar en el árbol regalos para aquellas personas que no puediesen comprar nada a sus hijos en estas fechas. Actualmente no se dejan regalos pero se puede colaborar con las diferentes asociaciones que inundan la plaza. Por las noches, alrededor del árbol se cantan villancicos y puede participar todo el que se anime.

Además de sus mercados, Estrasburgo ofrece durante estas fechas otras muchas animaciones como una pista de patinaje, rutas guiadas para descubir la ciudad, una noria, espectáculos de luces y sonidos (como el son et lumières que tiene lugar en la fachada de la catedral o en la de la oficina de turismo), etc. Aquí os dejo el programa de 2016, el inconveniente es que no está en español pero más o menos informa sobre lo que ya os he contado.
Estrasburgo en Navidad


LO IMPRESCINDIBLE

catedral
El centro histórico de Estrasburgo, declarado Patrimonio de la Humanidad, es conocido en Francia como la Grande Île. Gracias a que el centro es peatonal, resulta muy cómodo pasear por sus calles y contemplar los diferentes puntos de interés de la ciudad. El centro merece una visita minuciosa por cada una de sus calles ya que cada casa esconde un detalle diferente a la anterior. La construcción de algunas de estas casas en madera oscura le dan al centro un cierto aire medieval que contrasta muchísimo con otras zonas de la ciudad que presentan un aire más moderno.
En el centro de la ciudad llama la atención la imponente catedral de la ciudad. Su estilo es mayoritariamente gótico y su torre, de 140 metros de altura, es la más alta de todas las de las catedrales del mundo. Prácticamente desde cualquier punto de la ciudad se puede divisar la torre rosada de la catedral, lo que es muy útil para tener siempre un punto de referencia para no perderse. En el interior lo más llamativo es el órgano, las vidrieras y el reloj astronómico del siglo XIX. En la misma plaza de la catedral, junto a la oficina de turismo, hay una casa del siglo XVI muy bonita: la maison Kammerzell. La place Kléber es uno de los puntos más animados de la ciudad. En diciembre acoge parte del mercado navideño de Estrasburgo, pero el resto del año está muy concurrida gracias a actuaciones callejeras, sus tiendas y sus cafés, etc.
Otro edificio realmente espectacular es el Palais Rohan. Este magnífico  palacio del siglo XVIII alberga en su interior tres museos: el de artes decorativas, el arqueológico y el de Bellas Artes. Yo el interior no lo visité pero la entrada costaba unos 5€.
Petite France
También merece una visita la llamada Petite France. En este barrio de la ciudad es donde se aglomeran los canales de la ciudad y donde se regula el canal del agua.
Esta parte de la ciudad tiene un encanto especial con sus calles adoquinadas, las casas de mandera a orillas de los canales, el bateau mouche que transporta a los turistas, las pequeñas embarcaciones... Es perfecto para dar un tranquilo paseo.

Parlamento Europeo

En la parte más moderna de la ciudad destacan el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Palacio de los Derechos Humanos. El edifio del Parlamento es muy llamativo y está a orillas de un canal. Cerca del Parlamento podemos disfrutar, y descansar, en el parque más grande de Estrasburgo: el Parc de l'Orangerie. En este parque podemos descansar a orillas del lago pero también podemos visitar una especie de zoo donde cuidan de toda clase de mamíferos y, por supuesto, de las cigüeñas (símbolo nacional de Alsacia).

parc de l'Orangerie


GASTRONOMÍA

Cómo iban a faltar unas líneas dedicadas a la gastronomía alsaciana...
Sea diciembre, abril u agosto hay ciertos platos típicos de Alsacia que tenemos que probar en nuestra visita a Estrasburgo. Yo recomiendo especialmente un aperitivo, un plato principal, una bebida y un postrecito, todo ideal para la visita a Estrasburgo en los meses de más frío:

bretzels
Bretzels: estos aperitivos se comercializan en todo el mundo pero son originarios de esta región francesa y aquí los podemos probar de diferentes sabores: los originales, con queso, con chocolate o con azúcar. Eso sí, estamos acostumbrados a pequeños snacks pero la realidad es que son bastante grandes.


Choucroute: el plato estrella en Alsacia. Al parecer, la procedencia de este plato es un tanto polémica ya que los alsacianos lo reclaman como propio, los alemanes también lo atribuyen a su país y los polacos reivindican que este plato era parte de la alimentación básica de sus habitantes desde hace cientos de años. Sea como sea, hay que probarlo. El plato es una mezcla de col picada, patatas hervidas, salchichas y tocino. Es un plato bastante pesado la verdad, pero cuando hace frío se agradece.


vino caliente
Vino caliente (vin chaud): imprescindible para soportar el frío de Estrasburgo. En el mercado navideño hay numerosos puestecillos que venden estos caldos y es muy normal ver a locales y visitantes paseando por las calles mientras se calientan con estas bebidas. Los hay de todos tipos y con toda clase de especias. La fragancia de estos caldos perfuma toda la ciudad así que nos podemos hacer una idea de cómo van a saber...

Cabeza de negro (tête de nègre): los que sean tan golosos como yo no verán la hora de dejar de comer estos dulces. Se trata ni más ni menos que de un merengue recubierto de una fina capa de mantequilla que a su vez se recubre de chocolate negro, con leche o blanco... de ahí su nombre que, por cierto, ya causó cierta polémica xenófoba. Hay una variante, "cabeza de mulato", que se recubre de café. Yo solo le pongo un "pero" a estos dulces: están demasiado buenos y no llenan con lo cual comes y comes y comes...


Ahora que se va acercando la Navidad no hay mejor destino que Estrasburgo para vivir al 100% esta festividad. Si ya de por sí esta ciudad francesa es bonita en cualquier época del año, en el mes de diciembre es insuperable. Ya lo dice su eslogan "Estrasburgo, capital de la Navidad" y no exagera en nada. Yo tuve la gran oportunidad de pasar un fin de semana en Estrasburgo hace un par de años y, aunque la Navidad no sea la fiesta que más espero a lo largo del año, la verdad es que disfruté de lo lindo.

¡Hasta la próxima!

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jueves, 10 de abril de 2014

Bonjour Orléans

Este blog no podía empezarse con otro destino que no fuera mi queridísima Orléans, destino perfecto de mi Erasmus...

Hasta hace tres años yo nunca había oído hablar de Orléans y quizás a muchos os pase lo mismo. Es muy popular la americana Nueva Orleans, conocida por su burbon y el jazz, ¿pero qué hay de la Orléans original? Esta pequeña ciudad apareció en mi vida y me acogió durante un añito, un añito en el que me fascinó día tras día. Quizás no sea la ciudad más conocida de Francia y posiblemente nunca se posicione a la altura de París, Niza o Burdeos pero esta ciudad tiene un encanto especial y por eso merece ser visitada.


Hôtel Groslot
Orléans es la capital de la región centro de Francia y es una de las ciudades que forman parte de la Ruta de los castillos del Loira. Si bien castillo no tiene ninguno, esta ciudad encierra una fuerte historia en la que Juana de Arco es su protagonista absoluta. Por toda la ciudad vamos a encontrar referencias a esta heroína francesa que en 1429 liberó a esta ciudad del asedio inglés y a la que los orleaneses le demuestran aún hoy su agradecimiento de diferentes formas.
Inciso: sí, mucha adoración y gratitud pero al final fueron los propios franceses los que la quemaron el la hoguera por bruja...
cathédrale Sainte-Croix

Lo primero que llama la atención de esta ciudad es su magnífica catedral gótica, Cathédrale Sainte-Croix d'Orléans. Si bonita es su fachada, el interior no tiene nada que envidiarle: preciosas vidrieras que  además de decorar los muros pintan el suelo de diferentes colores mediante sus reflejos, un magnífico órgano o la estatua de Juana de Arco. A unos pasos de la catedral nos topamos con un edificio que parece estar construido con cristales de colores: el Hôtel Groslot. Este llamativo edificio sirvió como Ayuntamiento de la ciudad aunque actualmente es uno de los puntos turísticos claves de la ciudad ya que hace las veces de museo, mostrando las estancias, mobiliario o cuadros que formaron parte de este antiguo Ayuntamiento. La entrada es gratuita así que no hay excusa para no entrar.
Entre abril y mayo tienen lugar en la ciudad las fiestas de Juana de Arco, fêtes de Jeanne d'Arc, y durante estos días de celebración la fachada de la catedral se ilumina cada día con un pasaje diferente de la batalla que libró en la ciudad la heroína. Asimismo, la catedral y el Hôtel Groslot también participan durante estos días en los diferentes actos que se llevan a cabo en la ciudad: apertura y cierre de las fiestas, desfiles, conciertos, flashmaps... Si hay una fecha perfecta para visitar la ciudad es en los días en los que la ciudad está de celebración.

Las fiestas de Juana de Arco ofrecen diferentes actividades que tienen lugar por toda la ciudad: desde las calles del centro hasta la Ile Charlemage (isla Carlo Magno). Estas fiestas son la oportunidad perfecta para, además de conocer la historia de la ciudad de forma amena, disfrutar de su artesanía y sus productos gastronómicos. En la Ile Charlemagne se asienta, el 1 de mayo, un campamento medieval con tiendas de campaña, juegos propios de la época para los más pequeños, torneos medievales... Recomiendo tomarse un crêpe hecho al fuego ya que creo que es la única ocasión en toda Francia para probar este dulce elaborado de una forma tan curiosa.


Otro de los atractivos de Orléans es el Parc Pasteur... el pulmón de la ciudad. Si el día acompaña no hay nada mejor que hacer un picnic en este parque. Para los más pequeños hay un carrusel, un trenecito de vapor que recorre el parque y un pequeño lago en el que se puede jugar a los barquitos; para los mayores hay pistas de baloncesto y tenis. El parque está muy bien cuidado y ofrece unas vistas muy agradables de la catedral.
Por último, un paseo por la orilla del Loira es una parada obligada en esta visita. Un ambiente de lo más agradable y tranquilo para poner punto y final a nuestro viaje. En una de las orillas del río hay un bar-restaurante que ofrece platos de la gastronomía local y unas vistas insuperables.
Orléans y el Loira

 La ciudad se puede visitar perfectamente en un día y medio y luego se pueden visitar otras de las ciudades próximas como Bourges, Tours, París... Otra de las ventajas de esta ciudad es que no es demasiado grande y todos los monumentos se encuentran en su casco histórico, que se puede visitar sin necesidad de usar el transporte público.
À bientôt!
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