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viernes, 13 de noviembre de 2015

París: Montmartre

La Ciudad de la luz tiene tanto que contar... y es que París no es solo la Torre Eiffel o Notre Dame. Yo no me canso de visitar esta ciudad y creo que nunca lo haré porque París es de esas ciudades en las que descubres algo nuevo cada vez que vas. Es una ciudad tan grande que no es difícil encontrar rincones nuevos o que nos han pasado inadvertidos en otras ocasiones. En esta entrada me gustaría compartir una visita única al barrio más bohemio de París: el Montmartre o barrio de los pintores. No me extraña que este barrio sea aún más encantador, si cabe, por la noche, pero yo la verdad es que recomiendo visitarlo antes de que anochezca para evitar pasar malos ratos, ya que su fama le precede y no sin razón.


Moulin Rouge
La primera vez que pisé este barrio comencé mi aventura visitando la fachada del Moulin Rouge. La verdad es que me esperaba algo más grande, de acuerdo con su reputación, y me sorprendió toparme con un mini molino. Aún así me hice la foto de rigor como todo el mundo. Como es lógico, el Moulin Rouge es mucho más llamativo por la noche pero como he dicho antes mejor prevenir que curar y visitarlo de día. Encaminándonos hacia la joya de este barrio, la basílica del Sacre Coeur, recomiendo coger la calle Lepic, rue Lepic, donde nos espera el parisino y cinematográfico Café des 2 moulins. Así por el nombre igual no dice mucho pero si entramos, nos recordará a esa mítica cafetería de la película de Amélie... y no es solo que nos recuerde al del la película, ¡es el de la película! De hecho, si la has visto seguramente cada rincón de este barrio te recuerde a alguna escena del film puesto que casi la totalidad de ella está ambientada y grabada en Montmartre. Otro de los escenarios de la peli es la frutería de Monsieur Colignon, que la podemos encontrar en la rue Trois Frères. Verdaderamente es una frutería y su propietario ha conservado el letrero que se puede ver en la película "Maison Colignon, fondée en 1956".
Place du Terre


crêpe nutella
Una vez visitada la cafetería, seguimos calle arriba y cuando ya vamos con la lengua fuera, cansados de tanto subir y subir, llegamos a una plaza donde podemos reponer fuerzas tomándonos el mejor crêpe que he probado en toda Francia, la Place du Tertre. No busques una cafetería o una pastelería típica francesa porque nada más lejos de eso. Según llegamos a la plaza, a la izquierda, hay un minúsculo establecimiento (no más grande que la puerta de entrada de un edificio) con un señor, o monsieur en este caso, que no da a basto haciendo crêpes para tanta gente. Hay un sinfin de variedades tanto dulces como salados y están muy bien de precio, mi recomendación: crêpe de nutella.


Ya con el estómago lleno después de la larga caminata lo que nos queda es perdernos por las callecitas estrechas y adoquinadas del Montmartre. Todas ellas desembocan en la basílica del Sacre Coeur así que, ¿por qué no recorrerlas todas? En estas calles se suceden numerosas tiendas de recuerdos, pintores y músicos callejeros, bares con terrazas... hay un poco de todo. Una vez que nos hayamos empapado bien de la esencia de este barrio a lo largo de sus callejuelas y hayamos comprendido por qué se le conoce popularmente como "el barrio de los pintores", es hora de llegar a la parte más alta de la colina del Montmartre: la basílica del Sacre Coeur (Sagrado Corazón).

basílica del Sacre Coeur
Esta basílica de estilo romano-bizantino es asombrosa tanto por fuera como por dentro y desde ella se obtienen unas vistas preciosas de la ciudad parisina. Su construcción se finalizó en el año 1914 pero no fue hasta cinco años más tarde cuando finalmente se estableció como lugar de culto. Lo que más llama la atención de este edificio religioso de mármol blanco es su torre más alta, de 83 metros, considerada como el punto más alto del Montmartre. La basílica se puede visitar por completo: se puede subir a la cúpula o domo para ver cómo París se extiende ante nosotros, visitar la cripta (aunque esta visita no es gratuita) y por supuesto toda la planta de la basílica, en la que nos llamará la atención en el techo el mosaico más grande que existe en toda Francia. Así como curiosidad, para los que se quieran llevar de recuerdo de París el típico llavero de la Torre Eiffel, aconsejo que lo compren a la entrada del Sacre Coeur ya que allí hay numerosos vendedores ambulantes que tras un breve regateo te venden 5 o incluso 6 llaveros por solo 1€.
Para dar por concluida nuestra visita al Montmartre hay que desandar lo andado, pero bueno es más fácil bajar que subir, ¿no? Se puede bajar andando o bien en funicular, yo la verdad para ahorrar dinero bajaría andando porque tampoco es tan cansado y a unas malas incluso podemos sentarnos a descansar un poco en el césped que hay a los pies de la basílica. Una vez abajo se abre una especie de plaza con un tiovivo muy bonito desde donde podemos contemplar, a lo alto, la majestuosa basílica que acabamos de visitar. Por los alrededores hay también numerosas tiendas de recuerdos y la parada del metro. También puedes visitar el Montmartre al revés, subiendo hasta el Sacre Coeur en funicular o andando (son 197 escalones o rampas) y recorrer el barrio hasta llegar al Moulin Rouge, pero a mí me gusta más dejar la basílica para el final. ¡Cuestión de gustos!


Bon voyage!

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lunes, 9 de marzo de 2015

París: de Notre-Dame al arco del Triunfo

Oh là là Paris...!
París es una ciudad grande en la que hay tanto que ver que es normal que se nos quede algo atrás. Sin embargo, si nos organizamos bien podemos verlo todo en varios días. Tras perdernos por el barrio de los pintores, en esta ocasión recorreremos París de una punta a la otra, empezando por la preciosa catedral de Notre-Dame y terminando en los famosos Campos Elíseos. En un día, y tomándonoslo con tranquilidad, podemos visitar la orilla este del Sena y admirar algunos de sus monumentos más populares. Dejaremos para otro día la orilla contraria.

Notre-Dame
gárgola
La joya de la arquitectura gótica merece una visita detenida.
Si bonita es su imponente fachada, el interior no se queda atrás: preciosas vidrieras y rosetones colorean el interior de Nuestra Señora de París. Hay que guardar fuerzas para subir sus empinadas escaleras que llevan a los diferentes cuerpos de la catedral. Recomendadísimo el subir hasta el campanario para ver de cerca las gárgolas, la aguja y las famosas campanas que tienen un papel fundamental en la novela de Victor Hugo, Notre-Dame de Paris. Además de poder ver de cerca las gárgolas o las campanas, las vistas de todo París son impresionantes. Si subir cansa ya aviso que bajar tampoco es que sea mucho más fácil pero el esfuerzo habrá merecido la pena.
Una vez visitada Notre-Dame, justo delante de la fachada principal, en la plaza que se abre, podemos hacernos la tradicional foto en el kilómetro 0 de la capital.


Pompidou
Si nos desviamos un poquito de la vera del Sena podemos dejarnos caer por el centro Pompidou. El edificio en sí es bastante curioso y la fuente que hay fuera es muy original y llamativa. Dentro del centro podemos disfrutar del museo de arte moderno que incluye diferentes exposiciones permanentes y temporales, de la biblioteca y de los conciertos y actividades que se celebran en fechas determinadas.
El primer domingo de cada mes la entrada es gratuita y los menores de 26 años pueden entrar gratis todos los días.
fuente Stravinsky

Museo del Louvre
El museo del Louvre necesita un día entero, o incluso más, para poder visitarlo en su totalidad. Sin embargo, aunque no entremos a ver las colecciones, merece la pena pasearse por el exterior y ver sus pirámides de cristal. También podemos acercarnos al Puente de las Artes (pont des Arts) que se ha hecho bastante famoso en la ciudad tras la novela de Federico Moccia, Tengo ganas de ti. Muchas parejas dejan un candado en este puente y, aunque el ayuntamiento no está muy a favor de esta constumbre, la verdad es que la perspectiva del puente llena de candados de diferentes colores, tamaños y formas llama mucho la atención.

Jardín de Tuileries
Desde el museo del Louvre podemos continuar la visita a través del jardín de las Tullerías (Tuileries). Este jardín es perfecto para desconectar de la gran ciudad y muy apropiado si queremos parar a descansar. Al final del jardín nos toparemos con el obelisco y, según la época del año, podemos encontrarnos también con la noria que se instala allí entre los meses de noviembre a febrero. En el parque hay algunos kioskos que venden crêpes y gofres tanto dulces como salados.


Campos Elíseos (Champs Elysées)
Casi sin darnos cuenta pasamos del tranquilo jardín de Tuileries a la bulliciosa avenida de Champs Elysées. En esta famosísima avenida encontramos tiendas de marcas muy variadas: moda, complementos, perfumerías, la tienda Disney... Además de tiendas, predominan las numerosas "boulangeries" y cafeterías donde podemos tomarnos un pain au chocolat o un croissant. Muchas de estas cafeterías ofrecen menús (bollería+bebida) por unos 3€. La Brioche doré tiene una gran variedad de pasteles y bollería y los cafés son de los mejores de la ciudad.


Arco del Triunfo
Y tras recorrer la siempre animada avenida de Champs Elysées por fin llegamos al que pondrá el punto y final a nuestra visita de hoy: el arco más grande del mundo construido por orden de Napoleón para conmemorar la victoria del emperador en la batalla de Austerlitz. A los pies del arco, cada día a las 18:30, se enciende una llama para recordar al "soldado desconocido". Este acto es bastante curioso y reúne cada día a muchos turistas y curiosos. Se puede subir al arco aunque, en mi opinión, es más bonito subir a Notre-Dame.



Será ya de noche, o casi, cuando lleguemos al Arco del Triunfo así que lo mejor es descansar para estar fescos al día siguiente... todavía queda taaanto por ver... la torre Eiffel, Les Invalides, el palacio de Versalles, el Panteón...


¡¡¡... nos leemos entonces en la próxima!!!

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París: Montmartre

martes, 19 de agosto de 2014

Toma 2: luces, cámara, acción

Érase una vez una entrada en la que nos tomamos un capuchino en el café donde trabajó la soñadora Amelie Poulain, nos paseamos por el planeta Naboo de Star Wars o pasamos por delante de la casa del prota de Notting Hill... Y es que en Europa hay tantos escenarios que nos pasan desapercibidos en nuestras películas o series favoritas que a veces ni se nos pasa por la cabeza que puedan existir de verdad. Hoy os propongo escenarios reales de películas en Italia, Islandia, Alemania, España y Francia, ¿quién se apunta?

El talento de Mr. Ripley, Positano

Recientemente he visto la película El talento de Mr. Ripley y me llevé una buena sorpresa cuando descubrí que gran parte de la peli está rodada en Positano, uno de mis destinos favoritos de Italia.
Si hay una playa italiana que realmente merezca la pena visitar es la de Positano, en la costa Amalfitana, muy cerca de Nápoles. No es de extrañar que Anthony Minghella, el director de la cinta, eligiese este destino para rodar parte de la trama ya que el glamour, la tranquilidad y el buen rollo que desprende Positano eran clave en el argumento de la película y en la personalidad de los personajes.
La ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, está construida en un acantilado. El nivel de vida de esta parte de Italia es algo elevado y quizás no todos nos podamos permitir pasar en la ciudad más de un día o dos, por eso, si estamos de paso en Nápoles, recomiendo ir a echar el día: disfrutar de sus playas, de sus calles empinadas, de las vistas... y de su gastronomía. Muy recomendadas tanto la película como el destino.

La vida secreta de Walter Mitty, ISLANDIA

Islandia... esa isla con tanto por descubrir y aparentemente inalcanzable... Si no tienes la posibilidad de visitarla, entonces puedes hacerte una idea de la biodiversidad de la isla viendo La vida secreta de Walter Mitty ya que la peli nos da la posibilidad de disfrutar, aunque sea desde el sofá, de la magnífica Islandia.
Aunque Islandia es mucho más que icebergs y volcanes, en esta película decidieron explotar únicamente estos recursos de la isla. Con el soñador Walter Mitty podemos disfrutar de la espectacular laguna del glaciar (Jökullasrlón) o de la cascada Skogarfoss. La mayoría de las localizaciones de la película no son de fácil acceso y solo se pueden visitar en 4x4 con un guía turístico o similar pero ¡es lo que tiene pasearse por un geiser!

Hable con ella, Córdoba



Esta vez nos quedamos con una película española: Hable con ella. La ganadora de un Oscar luce diferentes escenarios cordobeses a lo largo de la trama pero sin duda uno de los más llamativos y bonitos es el barrio de La Judería.
Tras casarse, Marco y Lidia recorren en coche algunas de las calles cordobesas hasta llegar a su destino. Entre estas calles destacan el puente romano y la Judería. La escena es breve pero se aprecia perfectamente la esencia de Córdoba. Otras escenas de la película se rodaron también en tierras cordobesas, como en Lucena.

The Tourist, París

En la entrada anterior (Toma 1: luces, cámara, acción) me pidieron una localización en una estación de tren. He pensado y pensado en alguna película en la que una estación ferroviaria tuviera un papel importante y la verdad no se me ha ocurrido ninguna con tanto peso. No obstante, la gare de Lyon de París puede presumir de haber sido pisada por una actriz de la talla de Angelina Jolie, y es que en The Tourist, el tren que parte de esta estación con destino a Venecia sí que juega un papel muy importante.
París cuenta con varias estaciones de trenes y la de Lyon, junto con Austerlitz, es la más utilizada cada día. La verdad es que el edificio es bonito, con la torre del reloj que se divisa desde lo lejos, y de hecho hay muchos turistas que lo fotografían como si se tratase de un monumento más. En la película, Elise (Angelina Jolie) acude a esta estación siguiendo las instrucciones de su ex-amante, un ladrón buscado por Scotland Yard, que le pide que se reúna con él en Venecia tras despistar a la policía. Los enredos que se suceden tras salir de la gare de Lyon son de lo más curiosos...

La Bella Durmiente, Baviera

Para terminar, vamos a sumergirnos en un cuento de hadas y princesas: La Bella Durmiente.
Walt Disney se inspiró en el majestuoso castillo de Neuschwanstein para que fuese el hogar de la princesa Aurora en su película de dibujos animados. Actualmente este castillo es uno de los más visitados de toda Europa y no es de extrañar, ya que además de ser una construcción espectacular se encuentra enclavado entre las montañas, rodeado de árboles y un lago. El interior del castillo se puede visitar por completo con una guía, no se puede visitar por libre. Además de encontrar cierta similitud entre este castillo y el de la película de Disney, también podemos encontrar una copia en el parque de atracciones de Disneyland Paris, que de nuevo hace las veces del castillo de la Bella Durmiente. Si visitáis la zona de Baviera os recomiendo al 100% visitar el castillo de Neuschwanstein, ¡no os dejará indiferentes!


castillo de Neuschwanstein
Disneyland














¡LUCES, CÁMARA, ACCIÓN!

Entradas relacionadas:
Toma 1: luces, cámara, acción
Toma 3: luces, cámara, acción
Toma 4: luces, cámara, acción

jueves, 29 de mayo de 2014

Toma 1: luces, cámara, acción

No, no me he equivocado de blog... Esta vez he pensado que estaría bien unir en una entrada mis dos grandes aficiones: turismo y cine.

¿Cuántas veces hemos visto una película y hemos dicho "qué ciudad tan bonita, qué paisaje, qué... eso dónde será"? Pues no todo es ficción y efectos especiales ni mucho menos, hay lugares de película en todo el mundo. ¿Te apuntas a una visita a platós de rodaje muy reales?

Star Wars: el ataque de los clones, Sevilla

Si visitamos la Plaza de España de Sevilla podremos afirmar que hemos estado en el planeta ficticio de Naboo ya que este monumento de Aníbal González hizo las veces del palacio de Naboo en la segunda entrega de la saga Star Wars. Lo más curioso es que este inusual conjunto arquitectónico formado por una plaza semicircular que engloba una majestuosa fuente, canales de agua, decoración en azulejos, torres, etc. no ha servido solo de escenario a esta película, sino que también podemos verla en otros géneros totalmente diferentes como en El Dictador o en Lawrence de Arabia. Para El ataque de los clones la Plaza de España sufrió algunas modificaciones como las cúpulas que se ven en la foto o los árboles, pero se reconoce fácilmente.
La Plaza de España en Star Wars El ataque de los clones



Harry Potter y el príncipe mestizo, costa oeste de Irlanda

La totalidad de las películas de la saga Harry Potter se han rodado en Reino Unido. De hecho, son numerosas las rutas que siguen los amantes de la saga para recorrer las escenas de las películas en primera persona. Yo, de las que he podido visitar, me quedo sin duda con los acantilados de Moher que podemos ver en la sexta entrega de la saga: Harry Potter y el príncipe mestizo. La escena es bien corta, apenas dura un minuto, pero la verdad es que llama la atención gracias a los imponentes acantilados que surgen del mar y contra los que choca un fortísimo oleaje. Es más que recomendable acercarse a la costa oeste de la isla para disfrutar de un sorprendente paseo por estos acantilados de cine. Eso sí, la visita mejor dejarla para un día que el tiempo acompañe...

Amelie, París

Una de las películas que más ha marcado la historia del cine francés en los últimos años es Le fabuleux destin d’Amélie Poulain.
¿Te gustó la peli? Pues toda ella está rodada en las calles de París aunque, sin duda, el escenario más buscado y, para mí el más curioso, es el café donde trabaja su protagonista. El Café des 2 Moulins se localiza en Montmatre (rue Lepic) y es exactamente igual que el de la película, obviando la parte del estanco que se diseñó únicamente para la ficción. Aunque no te tomes nada, puedes entrar a echar un vistazo y ver el póster oficial de la película firmado por la propia Audrey Tautou o hacerte una foto (los camareros están más que acostumbrados). El café se encuentra entre el Moulin Rouge y la basílica del Sacre Coeur así que ¡no hay excusa para no visitarlo!


Notting Hill, Londres

Uno de los lugares más visitados en Londres es el elegante y cosmopolita barrio de Notting Hill, que adquirió gran fama tras el estreno de su película homónima. Fue en este barrio donde surgió el amor entre una estrella de cine, Julia Roberts, y el dueño de una librería, Hugh Grant, y no es de extrañar que los amantes del cine, y en particular los de esta película, se dejen caer por este barrio para ver de primera mano todos los elementos que intervienen en la película. Así, la visita puede empezar en el local que sirvió de librería, The Travel Bookshop, donde trabajaba el protagonista y luego, a unos metros se puede ver la casa donde vivía. ¿Recuerdas que tenía una puerta azul?, pues por desgracia la puerta no sigue siendo azul... La casa se subastó al poco tiempo de estrenarse la película y su comprador decidió que le gustaba más el negro para pintar su puerta... sin embargo, alguien decidió dejar constancia de que esa es la puerta de Notting Hill y así lo escribió en la pared. Por último, el mercado de Portobello tiene un papel muy importante en la trama de la película y tanto turistas como locales se acercan cada sábado a él para conseguir los mejores productos a bajo precio. Además, el último fin de semana de agosto Notting Hill celebra un carnaval que tiene gran aceptación entre los londinenses. Vamos, ¡que es un barrio para no aburrirse!
escena de Notting Hill

Quedan muchísimos más lugares de cine en Europa pero creo que podemos dejarlos para futuras entradas. Cada cosa a su tiempo...

¡LUCES, CÁMARA, ACCIÓN!

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