Si pensamos en Suiza, ¿qué se nos viene a la cabeza? Chocolate, relojes, comercio, naturaleza... pero, ¿qué fiestas se celebran en este país multicultural, qué idiomas se hablan, cuáles son sus principales ciudades turísticas...? Podemos empezar conociendo un poquito más sobre Suiza indagando en su capital: Berna.
Berna
La capital suiza está atravesada por el río Aar, que divide la ciudad en tres partes, llegando a hablarse incluso de una isla ubicada en el meandro del río. Desde 1983, el casco antiguo de Berna está declarado Patrimonio de la Humanidad ya que todavía conserva un cierto carácter medieval en su arquitectura. Esta encantadora ciudad al pie de los Alpes es muy grande y esconde un sinfin de elementos curiosos para el turista, pero para no hacer demasiado larga esta entrada me centraré en aquellos que son más simbólicos, que no son pocos... En Berna el idioma oficial es el alemán pero, como ocurre en toda Suiza, conviven el alemán, francés, italiano e inglés. ¡Hay donde elegir!
En el casco histórico llama la atención la catedral medieval, o Münster en alemán, uno de los edificios religiosos más grandes de toda Suiza. A la entrada podemos observar una representación del Juicio Final, pero, sin duda, lo que más llama la atención es su elevada torre de aguja desde donde se obtienen unas maravillosas panorámicas de Berna y sus alrededores. Gracias a una altura de 100 metros, la torre de la catedral se divisa desde casi cualquier punto de la ciudad, ¡es estupenda para no perderse! Y si Suiza es famosa por sus relojes, en Berna no podía faltar una famosa Torre del Reloj que no solo da la hora sino que también sirve de calendario astronómico. El encargado de vigiliar esta torre-reloj es el dios Saturno, representado con una hoz y una maza.
Debido a la ubicación de Berna entre los Alpes suizos, es de obligada visita el Jardín de las rosas, Rosengarten en alemán. Los amantes de la botánica disfrutarán de lo lindo en este jardín que incluye más de 200 variedades de rosas y lirios, azaleas o rododendros, estanques... Pero no hace falta ser un experto en flores y plantas para disfrutar de este jardín, ya que se puede pasar un agradable rato tumbado en el césped, se puede dar un tranquilo paseo o leer un buen libro en las zonas destinadas a ello. Recomiendo la visita a este jardín ya que gracias a su elevada ubicación, desde él se puede disfrutar de unas preciosas vistas del casco histórico de Berna y de la naturaleza que rodeada a la capital suiza. Eso sí, los suizos respetan la naturaleza como el que más así que hay que tener sumo cuidado con cruzar el césped únicamente por los caminos habilitados para ello, evitar dar de comer a los pájaros, etc. porque te fulminarán con la mirada o incluso puedes llevarte una buena bronca.
Si tienes pensado visitar Berna en el mes de noviembre, intenta que sea a finales de mes ya que el cuarto lunes del mes de noviembre la ciudad de Berna celebra su tradicional mercado de la cebolla, Zibelemärit. Originalmente este mercado se celebraba para que los campesinos de los alrededores de la ciudad pudieran vender las cebollas, ajos y otras frutas y verduras propias del invierno. Sin embargo, los vendedores iban más allá de la simple venta de sus productos: para atraer a más clientes, vendían las ristras de cebolla en forma de trenza y la de decoraban con flores y otros adornos. De esta forma, esta tradición ha ido evolucionando con el tiempo y ahora estas cebollas se venden decoradas con forman inimaginables. Asimismo, este mercado ha pasado de ser un evento para vender-comprar productos a convertirse en una fiesta en la que participa todo el mundo. Por la noche, se suceden elementos carnavalescos con batallas de confeti, mascaradas, juglares cantando los acontecimientos del año... todo un espectáculo de diversión. Además, para sobrellevar las bajas temperaturas, en los puestos se ofrece vino caliente que aromatiza todo el mercado y nos hace entrar en calor. En este vídeo se aprecia perfectamente la esencia de esta original fiesta.
cebollas decoradas
Si te has quedado con ganas de conocer más sobre esta encantadora ciudad te animo a ver el siguiente vídeo en el que se incluyen todos los recursos propios de la ciudad, aunque lo mejor es verlo con los propios ojos:
No hace ni un mes que llegué de mi último viajecito a Bélgica así que lo mejor será escribir sobre alguna de las ciudades que visité. Mi tour comprendió ciudades como Bruselas, Gante, Amberes, Lovaina y Brujas. En esta entrada vamos a empezar por una de las que más me gustaron: Brujas. He de decir que el país me ha decepcionado un poco según las expectativas que llevaba así que quizás en las entradas relacionadas con Bélgica encontréis más aspectos negativos de los que es costumbre en otras entradas de otros blog o de este propio...
Rozenhoedkaai
BRUJAS: la ciudad
Esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar de sobra en un día.
Podemos empezar la visita por la iglesia medieval de Notre Dame en cuyo interior nos sorprenderán obras tan significativas como la Madonna de Miguel Ángel, y cuya torre de ladrillo está catalogada como la tercera más alta del mundo.
iglesia de Notre Dame
Una vez visitada, bajamos la calle comercial hasta llegar a la plaza Grote Markt, uno de los mayores encantos del centro histórico de la ciudad. En esta plaza encontramos los edificios más importantes de la ciudad como la torre Belfort o el Juzgado Provincial y, en el centro de la plaza, las estatuas de Jan Breydel y Pieter de Coninck.
Grote Markt
Asimismo, en esta plaza de origen mercante sobran los bares y puestos de comida rápida, así que quizás sea un buen sitio para tomarse algo cuando nos entre el hambre. Hay bares que ofrecen todo tipo de comida, desde los tradicionales mejillones con patatas fritas, comida italiana o sándwiches.
Torre Belfort y su campanario
Se puede subir a la torre Belfort, declarada Patrimonio de la Humanidad, y a sus campanas de carrillón para disfrutar de unas vistas espectaculares de toda la ciudad belga. La torre tiene 83 metros, 366 escalones de escalera de caracol que nos ascienden hacia otra de las joyas de la ciudad: las vistas de Brujas y sus canales. La entrada cuesta 8€, para los menores de 25 años 4€, y está abierta desde las 9 de la mañana hasta las 17 de la tarde. Hay que tener en cuenta que cada hora en punto suenan las campanas, por lo que es mejor no encontrarse arriba en este momento. Tras empaparnos de la Grote Markt, bajamos la calle hasta llegar a otra plaza, la plaza Burg. En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento, de estilo gótico, el Palacio de Justicia y la capilla de la Santa Sangre. Uno de los callejones de esta plaza nos lleva al Rozenhoedkaai, el muelle con las vistas más bonitas para mi gusto de toda la ciudad. Por último, a las afueras de la ciudad se encuentran los 4 molinos del siglo XIII que formaron parte de las defensas de la ciudad en esta época. Estos molinos encierran diferentes museos, aunque también merece la pena visitarlos solo por fuera.
A los que les apasionen los museos, Brujas también cuenta con un gran número de ellos, de entre los que destacan dos:
Friet Museum
Museo de la patata frita (Friet Museum): ya que los belgas se atribuyen la invención de este plato tan presente en nuestras vidas, ¿por qué no crear un museo dedicado a ello? Pues sí, en la calle Vlamingstraat encontramos este peculiar museo. Precio: 7€, 6€ para estudiantes presentado el carnet.
Museo Gruuthuse: nos brinda la oportunidad de recorrer las estancias del palacio gótico que perteneció a la familia de mercaderes Gruuthuse en el siglo XVIII. Además dispone de colecciones de arte, piezas arqueológicas y una colección numismática. Precio: 6€, 5€ para estudiantes presentando el carnet o la tarjeta europea joven.
CANALES: tranquilidad en estado puro
Otra de las características de esta popular ciudad son sus canales. Muy comparada con Venecia, Brujas consta de numerosos canales sobre el río Zwin que posicionaron durante años a la ciudad como uno de los principales centros comerciales del norte de Europa. Actualmente son uno de los principales atractivos de la ciudad y un reclamo turístico enorme, por lo que los tours en barco son numerosos en toda la ciudad. Por 8€ por persona no está de más realizar esta ruta de 30 minutos para ver la ciudad desde otra perspectiva. El tour conlleva también una explicación (en flamenco, inglés y francés) sobre los lugares clave de la ciudad como la Casa del Pelícano o los palacios neogóticos. Aunque se vea lo mismo que ya hemos visto andando, el paseo proporciona mucha tranquilidad y nos ofrece otra perspectiva diferente de la ciudad. Salen barcas con mucha frecuencia, lo que es perfecto para no perder mucho tiempo.
CHOCOLATE: el oro belga
bombones surtidos
Amantes del chocolate, ¡estáis en la ciudad adecuada! Son numerosas las tiendas de chocolate que aparecen en cada rincón de cada ciudad belga, pero Brujas, conocida como la capital del chocolate, se lleva la palma. Las dos marcas más conocidas por poseer el mejor chocolate son Leonidas y Godiva. Personalmente me quedo con la segunda. Sin embargo, un detallito que me sorprendió mucho en las tiendas de chocolate, en cualquiera de las dos mencionadas, es que son muy reacios a que seas tú quien elija los bombones que quieres llevarte en las cajas surtidas. Las dependientas se empeñan en meterte ellas los bombones que a ellas les parece oportuno y, además, te echan dos de cada tipo. Habrá a quien esto no le importe pero si queréis combinar la caja con los bombones que os dé la gana, insistidles para elegirlos vosotros. Os pondrán mala cara sí, pero al menos que salgáis de la tienda con una caja de bombones a vuestro gusto. No os arrepentiréis de probar estos manjares de chocolate con leche, negro, blanco, con licor, de café, con pistacho... ¡hay tantos donde elegir!
gofres
Además, si unimos dos de las joyas de la gastronomía belga, el chocolate y los gofres, el resultado es insuperable. Una de las cosas que más me llamaron la atención y que más me gustaron de la gastronomía fue una especie de chupachups de gofre. No es más que un gofre al que se le echa una base de chocolate (negro, con leche o blanco), un topping (de frutos secos, lacasitos, cereales...) y se ensarta en un palo a modo de brocheta, ¡pero está muy bueno! Solo vi esta "modalidad" en una tienda de Brujas situada en la calle que va desde Grote Markt hasta la plaza Burg. ¡Recomendadísimo tomarse uno de estos!
CERVEZA: variedad donde elegir
degustación
La gastronomía belga destaca por sus mejillones con patatas fritas, sus patatas fritas, sus chocolates y, por supuesto, su inmensa variedad de cervezas. Hay miles de sitios en toda Bruselas para degustar diferentes variedades pero yo me quedaría con uno muy chulo que encontré en esta ciudad: 2be Beer Wall. Nada más entrar encontramos un escaparate enorme con botellas de cervezas diferentes y una cita de Kennedy que nos advierte de que la cerveza es la prueba de que Dios nos quiere hacer felices ("Beer is proof that God loves us and wants us to be happy"). Después de elegir entre tantas variedades, lo mejor es salir a la terraza y buscar un sitio para poder degustar nuestra cerveza a orillas del canal. Otra opción es pedir la tabla de degustación que incluye 4 variedades diferentes. Este rinconcito está en la calle Wollestraat, a escasos metros de la plaza Grote Markt.
2be Beer Wall
Y hasta aquí nuestro viaje a la encantadora Brujas. Solo me queda mencionar que en Brujas, como en el resto de ciudades flamencas, no son muy amigos de hablar en francés así que mejor recurrir al inglés o al alemán. Espero que hayáis disfrutado mucho de este viajecito al norte de Bélgica, ¡nos leemos en la próxima!
Hace ya unas cuantas entradas visitamos la Old Town de Edimburgo. Esta vez cruzaremos el río para descubrir la otra cara de esta capital escocesa: la New Town o ciudad nueva.
Princes Street
La calle principal de esta parte de la ciudad es Princes Street, una calle muy concurrida donde se encuentran la mayoría de las tiendas y bares de la ciudad.
Desde el parque de Princes Street el castillo de Edimburgo parece inalcanzable. En este verde parque con banquitos de madera no es nada raro ver muchas ardillas, algo indiscretas, que no dudan en acercarse a ti para que les des de comer. El parque no es demasiado grande pero dar un paseo de una punta a otra es muy recomendable para desconectar del bullicio de la ciudad y, además, las vistas son insuperables. También en este parque podemos visitar el monumento levantado en honor al escritor escocés Walter Scott, The Scott Monument. Este monumento, que se asemeja a una aguja de catedral gótica, se aprecia prácticamente desde cualquier punto de la ciudad y desde lo más alto del Scott Monument se obtienen unas panorámicas de la ciudad asombrosas: toda Princes Street y el parque, el castillo de Edimburgo, el Holyrood Palace, el Calton Hill... Si tienes que coger el transporte público, Princess Street acoge un gran número de líneas de autobús, paradas de taxi, trenes, etc.
Para los amantes del arte, la National Gallery incluye obras muy interesantes. Por otro lado, si os sobra tiempo el National Museum of Scotland, gratuito, es un lugar fantástico para echar un rato de risas. En él encontramos a la oveja Dolly, la primera oveja clonada, una réplica de dinosaurio, la primera cabina de teléfono que se estableció en la capital escocesa, etc... pero también podemos saber qué animal prehistórico seríamos según nuestro peso y estatura, podemos comunicarnos con otras personas de otras plantas del museo mediante un sistema de tuberías o incluso podemos meternos en un traje espacial... ¡La verdad es que es un museo muy original e interesante!
Calton Hill
Por último, mi lugar favorito de la ciudad también se encuentra en esta parte de la ciudad: el Calton Hill.
Igual que hace el castillo en la Old Town, este parque preside la capital escocesa desde una alta colina próxima a Princes Street. El Calton Hill se encuentra en uno de los extremos de Princes Street y se conoce popularmente como "la Atenas del Norte". Este apodo le viene por su monumento nacional de estilo griego que se construyó en honor a los caídos en las guerras napoleónicas pero que, debido a la falta de fondos, nunca llegó a terminarse. En este parque se erigen diferentes monumentos como el observatorio de Edimburgo o el monumento a Nelson, pero no es mi lugar preferido por eso, sino por sus vistas. Gracias a los diferentes desniveles que presenta Edimburgo casi desde cualquier zona de la ciudad se obtienen una preciosas vistas, pero en mi opinión las mejores son las del Calton Hill. De hecho, recomiendo subir al final de la tarde ya que, si hace buen tiempo, la puesta de sol es increíble: de esas que se quedan grabadas en la retina durante mucho tiempo. Por otro lado, las leyendas más populares de la ciudad cobran vida en esta colina y en sus cementerios más cercanos. Recomendadísimo realizar el "tour de los fantasmas" que ofrece la oficina de turismo.
haggy
Para despedirse de la New Town recomiendo tomarse algo en un bar. Los bares y pubs de esta parte son muy diferentes a los de la Old Town ya que incluyen una decoración moderna con posters de fútbol o artistas famosos. Eso sí, nos volveremos igualmente locos decidiendo qué cerveza pedir ya que la extensa carta también la encontraremos en la ciudad nueva. En esta parte de la ciudad es también más fácil encontrar puestos de fish & chips. Como plato estrella de la gastronomía edimburguesa destaca el haggy de cordero.
Y así queda visitado lo más significativo de la New Town de Edimburgo... y después de tres entradas rememorando y compartiendo los principales rincones y peculiaridades de Edimburgo, es hora de decirle adiós a esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.
En diciembre, Estrasburgo se pone sus mejores galas...
La ciudad francesa de Estrasburgo, Strasbourg, es conocida internacionalmente por ser la sede del Parlamento Europeo. Sin embargo, durante el mes de diciembre todo el protagonismo de la ciudad se lo lleva su mercado navideño: olor a pan de jengibre y vino caliente en las calles, frío, puestecitos de toda clase, decoraciones navideñas espectaculares, castañas asadas, nieve... Estrasburgo es una ciudad realmente bonita en cualquier época del año, pero sin duda su mercado navideño la convierte durante el mes de diciembre en la capital de la Navidad por excelencia. El mercado se despliega por toda la ciudad y se divide en diferentes zonas temáticas. Estrasburgo, capital de la Navidad.
EL MERCADO: Del 27 de noviembre al 31 de diciembre 2015
- El Christkindelsmärik(mercado del Niño Jesús) en la place Broglie. Este es uno de los mercados principales y en él econtrarás de todo: regalos navideños, de decoración, gastronomía muy variada (los tradicionales crêpes, las "cabezas de negro", bretzels, choucroute, marron glacé... inclusoalgodón de azúcar), etc.
- Le marché de la Cathédrale(mercado de la catedral) en la place de la Cathédrale. Este es el otro mercado principal de la ciudad. Se forma en uno de los laterales de la catedral, justo enfrente de la oficina de turismo. Aquí encontrarás más o menos lo mismo que en el Christkindelsmärikpero con el añadido de la espectacular catedral como telón de fondo. Dentro de la catedral tienen lugar conciertos de gospels, orquestas, coros, solistas...
- Le marché des délices de Noël d'Alsace en la place d'Austerlitz. Este mercado es para ponerse las botas ya que en cada puesto se ofrecen degustaciones de los productos locales que se venden en ellos. En estos puestos hay de todo: quesos y foie de diferentes clases, frutos secos, vinos... Recomendadísimo el mousse de foie grass alsacienne (mousse de foie gras alsaciano) que está riquísimo y muy bien de precio.
- Noël des enfants (el mercado de los niños). Dedicado especialmente a los más pequeños, este mercado ofrece cuentacuentos, talleres de manualidades, el encuentro con Papá Noel...
- Le Village du Partage (la aldea de la solidaridad) en la place Kléber. Los puestecitos que encontrarás en esta plaza están todos dedicados a la solidaridad; en ellos se pueden comprar christmas y estampas y el dinero recaudado por cada asociación se destina a diferentes causas. Además, en esta misma plaza todo el protagonismo lo acapara el árbol de Navidad, espectacular. Antiguamente era tradición dejar en el árbol regalos para aquellas personas que no puediesen comprar nada a sus hijos en estas fechas. Actualmente no se dejan regalos pero se puede colaborar con las diferentes asociaciones que inundan la plaza. Por las noches, alrededor del árbol se cantan villancicos y puede participar todo el que se anime.
Además de sus mercados, Estrasburgo ofrece durante estas fechas otras muchas animaciones como una pista de patinaje, rutas guiadas para descubir la ciudad, una noria, espectáculos de luces y sonidos (como el son et lumières que tiene lugar en la fachada de la catedral o en la de la oficina de turismo), etc. Aquí os dejo el programa de 2016, el inconveniente es que no está en español pero más o menos informa sobre lo que ya os he contado.
Estrasburgo en Navidad
LO IMPRESCINDIBLE
catedral
El centro histórico de Estrasburgo, declarado Patrimonio de la Humanidad, es conocido en Francia como la Grande Île. Gracias a que el centro es peatonal, resulta muy cómodo pasear por sus calles y contemplar los diferentes puntos de interés de la ciudad. El centro merece una visita minuciosa por cada una de sus calles ya que cada casa esconde un detalle diferente a la anterior. La construcción de algunas de estas casas en madera oscura le dan al centro un cierto aire medieval que contrasta muchísimo con otras zonas de la ciudad que presentan un aire más moderno. En el centro de la ciudad llama la atención la imponente catedral de la ciudad. Su estilo es mayoritariamente gótico y su torre, de 140 metros de altura, es la más alta de todas las de las catedrales del mundo. Prácticamente desde cualquier punto de la ciudad se puede divisar la torre rosada de la catedral, lo que es muy útil para tener siempre un punto de referencia para no perderse. En el interior lo más llamativo es el órgano, las vidrieras y el reloj astronómico del siglo XIX. En la misma plaza de la catedral, junto a la oficina de turismo, hay una casa del siglo XVI muy bonita: la maison Kammerzell. La place Kléber es uno de los puntos más animados de la ciudad. En diciembre acoge parte del mercado navideño de Estrasburgo, pero el resto del año está muy concurrida gracias a actuaciones callejeras, sus tiendas y sus cafés, etc. Otro edificio realmente espectacular es el Palais Rohan. Este magnífico palacio del siglo XVIII alberga en su interior tres museos: el de artes decorativas, el arqueológico y el de Bellas Artes. Yo el interior no lo visité pero la entrada costaba unos 5€.
Petite France
También merece una visita la llamada Petite France. En este barrio de la ciudad es donde se aglomeran los canales de la ciudad y donde se regula el canal del agua. Esta parte de la ciudad tiene un encanto especial con sus calles adoquinadas, las casas de mandera a orillas de los canales, el bateau mouche que transporta a los turistas, las pequeñas embarcaciones... Es perfecto para dar un tranquilo paseo.
Parlamento Europeo
En la parte más moderna de la ciudad destacan el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Palacio de los Derechos Humanos. El edifio del Parlamento es muy llamativo y está a orillas de un canal. Cerca del Parlamento podemos disfrutar, y descansar, en el parque más grande de Estrasburgo: el Parc de l'Orangerie. En este parque podemos descansar a orillas del lago pero también podemos visitar una especie de zoo donde cuidan de toda clase de mamíferos y, por supuesto, de las cigüeñas (símbolo nacional de Alsacia).
parc de l'Orangerie
GASTRONOMÍA
Cómo iban a faltar unas líneas dedicadas a la gastronomía alsaciana... Sea diciembre, abril u agosto hay ciertos platos típicos de Alsacia que tenemos que probar en nuestra visita a Estrasburgo. Yo recomiendo especialmente un aperitivo, un plato principal, una bebida y un postrecito, todo ideal para la visita a Estrasburgo en los meses de más frío:
bretzels
Bretzels: estos aperitivos se comercializan en todo el mundo pero son originarios de esta región francesa y aquí los podemos probar de diferentes sabores: los originales, con queso, con chocolate o con azúcar. Eso sí, estamos acostumbrados a pequeños snacks pero la realidad es que son bastante grandes.
Choucroute: el plato estrella en Alsacia. Al parecer, la procedencia de este plato es un tanto polémica ya que los alsacianos lo reclaman como propio, los alemanes también lo atribuyen a su país y los polacos reivindican que este plato era parte de la alimentación básica de sus habitantes desde hace cientos de años. Sea como sea, hay que probarlo. El plato es una mezcla de col picada, patatas hervidas, salchichas y tocino. Es un plato bastante pesado la verdad, pero cuando hace frío se agradece.
vino caliente
Vino caliente (vin chaud): imprescindible para soportar el frío de Estrasburgo. En el mercado navideño hay numerosos puestecillos que venden estos caldos y es muy normal ver a locales y visitantes paseando por las calles mientras se calientan con estas bebidas.Los hay de todos tipos y con toda clase de especias. La fragancia de estos caldos perfuma toda la ciudad así que nos podemos hacer una idea de cómo van a saber...
Cabeza de negro (tête de nègre): los que sean tan golosos como yo no verán la hora de dejar de comer estos dulces. Se trata ni más ni menos que de un merengue recubierto de una fina capa de mantequilla que a su vez se recubre de chocolate negro, con leche o blanco... de ahí su nombre que, por cierto, ya causó cierta polémica xenófoba. Hay una variante, "cabeza de mulato", que se recubre de café. Yo solo le pongo un "pero" a estos dulces: están demasiado buenos y no llenan con lo cual comes y comes y comes...
Ahora que se va acercando la Navidad no hay mejor destino que Estrasburgo para vivir al 100% esta festividad. Si ya de por sí esta ciudad francesa es bonita en cualquier época del año, en el mes de diciembre es insuperable. Ya lo dice su eslogan "Estrasburgo, capital de la Navidad" y no exagera en nada. Yo tuve la gran oportunidad de pasar un fin de semana en Estrasburgo hace un par de años y, aunque la Navidad no sea la fiesta que más espero a lo largo del año, la verdad es que disfruté de lo lindo.
Como ya adelanté en la entrada anterior, este fin de semana me he dejado caer por Córdoba y me he llevado muy buen sabor de boca de la ciudad. Tengo que reconocer que lo que más me ha gustado de la ciudad ha sido su gastronomía, así que para ir abriendo el apetito ¿qué mejor que empezar por sus platos típicos?
GASTRONOMÍA
Lo que más predomina en Córdoba son las tabernas donde tapear y probar los diferentes platos que ofrece su cocina. Gracias a la huella que dejaron en la ciudad las diferentes civilizaciones que pasaron por aquí a lo largo de los siglos, la variedad de platos que podemos encontrar en Córdoba difícilmente se puede encontrar en otras ciudades españolas. De todos estos platos yo destacaría 4:
BERENJENAS CON MIEL
Tengo que reconocer que las berenjenas nunca han sido santo de mi devoción y de hecho no suelo comerlas. El primer día, en una de las tabernas en las que nos sentamos a reponer fuerzas, el camareo nos recomendó este plato (o tapa). Yo en un principio no mostré mucha ilusión por el plato pero mis amigas decidieron pedirlas para ir picando hasta que llegase el plato que habíamos pedido cada una. Llegaron las berenjenas y yo por no hacer el feo de no probarles cogí una, luego dos, luego tres... ¡y me las habría comido todas! Es un plato que recomiendo al 100% a todo el que visite la ciudad. El plato es sencillo: las berenjenas están fritas (o al menos crujientes) y rebosadas con miel. La mezcla de la berenjena y la miel hace que se aprecien los dos sabores pero de una forma muy suave.
SALMOREJO CORDOBÉS
En otras ciudades andaluzas también es típico el salmorejo como entrante. Esta crema fría de tomate se agradece, y mucho, con la calor. Se suele tomar especialmente en los meses de verano pero como este año parece que el verano nos va a acompañar hasta la entrada del invierno, todavía las tabernas y bares de la ciudad lo incluyen en su menú. El que yo probé estaba presentado con huevo y jamón en daditos.
FLAMENQUÍN CORDOBÉS
Como plato principal recomiendo el flamenquín de jamón. Todos, o casi todos, habremos probado alguna vez un flamenquín pero la verdad es que yo nunca había probado uno tan rico y tan casero: no hay dos iguales.
PASTEL CORDOBÉS
Estaba clarísimo que no me iba a ir de la ciudad sin haber probado su repostería así que, una vez, seguí la recomendación de los propios cordobeses y probé su "pastel cordobés". El pastel, muy rico, es una masa de hojaldre rellena con cabello de ángel y decorada con almendras y canela. Empalaga un poco, pero está muy bueno.
QUÉ VER
Como es natural, lo más visitado de Córdoba es su Mezquita-Catedral. En el exterior podemos darnos una vuelta por el el Patio de los Naranjos y contemplar la torre. Inicialmente en este patio predominaban las palmeras pero ahora solo encontraremos naranjos. La torre actual, que se contempla desde la autovía, está construida sobre el antiguo alminar de Abderramán III y en ella encontraremos campanas y la escultura de San Rafael, arcángel custodio de la ciudad. Junto a la torre está la Puerta del Perdón, que en época musulmana constituía la principal entrada a la mezquita. Una vez en el interior de la mezquita nos perderemos en un bosque de columnas y arcos blancos y rojos. También podremos contemplar otros tipos de arcos muy utilizados por los musulmanes en la época, así como preciosos elementos de decoración, pinturas, etc.
La entrada a la mezquita es algo cara, la verdad, ya que cuesta 8€ y no hay ningún tipo de reducción.
A pocos metros de la mezquita, se puede visitar también el Alcázar de los Reyes Cristianos. Este alcázar, junto con sus jardines, es una antigua fortaleza que sirvió a los Reyes Católicos de residencia durante casi una década. El interior del alcázar en sí no tiene mucho que ver aunque sí merece la pena subir a sus torres para obtener una preciosa panorámica de la mezquita de Córdoba, el Guadalquivir y el puente romano. A mí lo que más me gustó fueron los jardines, que me recordaron un poco a los jardines franceses como los del Palacio de Versalles: grandes fuentes, flores de muchos colores y de fondo el alcázar. En estos jardines también se puede ver una escultura que simboliza el encuentro entre los Reyes Católicos y Colón.
La entrada cuesta 4,5€ y para los estudiantes 2,25€.
Una vez visitado los dos grandes monumentos de la ciudad, es un buen momento para perderse por la judería. Entre sus calles puedes encontrar de todo: tiendas de recuerdos, tabernas, la sinagoga, la casa de Sefarad, un mercado de artesanía, etc. Para recorrer estas calles no hace falta mapa, lo mejor es descubrir todo su encanto por nosotros mismos. Para poner punto final a la visita del centro de la ciudad tenemos que pasar por debajo de la Puerta del puente para cruzar el Guadalquivir por el precioso puente romano. Una vez en la otra orilla queda una estampa muy bonita del recorrido del puente por el río y la Mezquita y el Alcázar de fondo.
puente romano y Mezquita-catedral
También podemos completar la visita a Córdoba paseando por los restos arqueológicos de Medina Azahara. Personalmente creo que ahora mismo no merece mucho la pena esta visita ya que gran parte del conjunto está de reformas y no se puede acceder a determinadas salas. En ningún sitio avisan de este cierre parcial al público así que ciudado de no llegar hasta allí, pagar por el bus que te acerca hasta el conjunto arqueológico y luego llevarse el palo de no poder visitar la parte más espectacular: el salón de Abd al-Rahman III, el pabellón central, las habitaciones anexas al salón de Abd al-Rahman III o gran parte de los jardines.
La entrada al museo y a la proyección es gratuita, el autobús que lleva desde el museo hasta el conjunto arqueológico cuesta 2,10€, la entrada en sí al conjunto es gratuita.
En este enlace podéis ver los horarios y tarifas de todos los monumentos de la ciudad y sus alrededores. Otras de la ciudades andaluzas que quedan cerca y que merecen también una visita, aunque más detallada que la de Córdoba, son Sevilla y Granada.
¡Espero que hayáis disfrutado de este paseito por Córdoba!
"Sevilla tiene un color especial" decían Los del Río. La verdad es que tiene un color, un olor y un sabor especial. De hecho, es imposible elegir un solo recurso para cada una de las letras del abecedario, hay tanto que ver, tanto que degustar en la ciudad... que a veces es imposible quedarse solo con una cosa. No obstante, lo intentaré:
Alcázar
El Real Alcázar de Sevilla es uno de los palacios más antiguos del mundo que, aún a día de hoy, se sigue utilizando. Los muros, estancias y jardines del Alcázar son el legado de las diferentes culturas que han pasado por Sevilla a lo largo de los siglos. No sabría decir qué es más sorprendente si la muralla, sus verdes jardines y fuentes, sus patios o los maravillosos mosaicos que decoran parte de las estancias.
Banderas
El patio de Banderas es la mejor entrada para acceder al barrio de Santa Cruz tras haber visitado el Alcázar. Aunque se encuentra fuera del Alcázar, esta plaza de naranjos forma parte del palacio. Su nombre lo recibe de la tradición de colocar banderas para rendir homenaje al Rey cuando visitaba su palacio.
Catedral de la Santa Sede
La catedral de Sevilla, antaño mezquita almohade, ostentaba el título de la catedral más grande del mundo, hasta que fue destronada por San Pedro del Vaticano. No obstante, todavía hoy conserva el título de la catedral gótica más grande del mundo y está considerada Patrimonio de la Humanidad. Caben destacar, legado de la antigua mezquita, la Puerta del Perdón, el Patio de los Naranjos y el alminar, hoy en día convertido en campanario y conocido como La Giralda.
La entrada a la catedral y la Giralda cuesta 8€.
Doñana
El Parque Nacional de Doñana nos invita a convivir con la naturaleza en un paisaje en el que las aves son las protagonistas, de hecho el parque cuenta con un observatorio de aves. La diversidad del paisaje hace que este parque sea tan espectacular ya que en él podemos encontrar marismas, lagunas, pinares, dunas, playas, acantilados... El parque propone diferentes actividades para complementar la visita, siempre respetando la flora y fauna de la zona. De esta forma, podemos seguir las rutas a pie, en bici de montaña o a caballo pero también podemos hacer piragüismo o vela...
Estepa
Los meses previos a la Navidad son los mejores para hacer una visita a este pueblo sevillano, cuna de los mantecados, polvorones y alfajores. Algunas de estas fábricas permiten la visita y una breve degustación de sus productos estrella. Asimismo, Estepa es un lugar ideal para los amantes del turismo activo: se puede hacer rafting en el Genil o seguir algunas de las rutas de senderismo por la sierra.
Feria de Abril
Concebida como una feria de ganado, la Feria de Abril se vive hoy en Sevilla de una forma muy diferente. No existe una fecha exacta sobre la celebración de esta fiesta, aunque suele ser durante el mes de abril. El "lunes del pescaíto", con el "alumbrao" del Real y la portada, da comienzo la Feria de Abril. Durante toda una semana el albero del Real se llena de gente, de trajes de flamenca muy variados, de coches de caballo, de rebujito... Bailar sevillanas, echar un buen rato con los amigos, soltar adrenalina en las atracciones de la "Calle del Infierno"... cada uno vive la Feria de una forma diferente. El punto y final lo ponen los fuegos artificiales del domingo.
Giraldillo
Si por algo es conocida Sevilla es por la Giralda, un campanario almohade declarado Patrimonio de la Humanidad, ¿pero qué es el Giraldillo? Es la escultura, que hace las veces de veleta, que corona a la Girlada. Existen diferentes versiones sobre la interpretación de esta escultura pero la más generalizada cuenta que representa a un ángel con estandarte, símbolo de la fe cristiana, que bautiza a la Giralda desde su punto más alto.
Huevos a la flamenca
Plato estrella de la gastronomía sevillana. Como un tradicional traje de flamenca, esta tapa incluye un gran colorido en sus ingredientes: huevos, guisantes, patatas, jamón, chorizo y salsa de tomate.
Itálica
A unos 8 km de Sevilla, en Santiponce, podemos disfrutar de las Ruinas Romanas de Itálica: ciudad que acogió a emperadores de la talla de Trajano y Adriano. Especialmente son de interés el anfiteatro y el teatro que se conservan en muy buenas condiciones.
Judería
Sería un delito visitar Sevilla y no darse un paseo por el Barrio Santa Cruz, antigua judería. Estas calles acogieron al escritor Washington Irving a su llegada a la ciudad antes de comenzar su andadura hasta Granada y en una de sus calles podemos apreciar la placa dedicada al autor estadounidense. No obstante, el Callejón del Agua o el Hospital de los Venerables son otros de los tesoros que esconden estas callejuelas. Lo mejor es no llevar mapa.
Leyendas
Sevilla tiene tantas leyendas que contar... Una de las más curiosas es la de La Bella Susona:
En el siglo XIV vivió en Sevilla Susana Ben Susón, la hija de un judío converso que quería hacerse con el control de la ciudad para acabar con la persecución de los suyos. La joven, en secreto, mantenía una relación con un joven cristiano de la realeza. En una de las reuniones que su padre mantenía con el resto de judíos, la joven escuchó que pretendían tomar la ciudad por la fuerza y acabar con los nobles. Susana corrió a avisar a su amado para que se salvase pero este delató el complot que se estaba llevando a cabo. Todos los conspiradores fueron ahorcados y Susana, sintiéndose culpable por la muerte de su padre, se retiró a un convento no sin antes ordenar que a su muerte separaran su cabeza del cuerpo y la expusieran en la puerta de su casa, en la calle Muerte del Barrio de Santa Cruz. Así se hizo, tal y como la chica ordenó. Actualmente en la calle que ahora lleva su nombre se puede ver un azulejo con una calavera en representación de este hecho fatídico para la familia Susón.
Otras de estas leyendas tan curiosas son la del Cachorro o la de la Calle Sierpes.
Museos
A los que les gusten los museos, disfrutarán de lo lindo visitando el Antiquarium, el museo Arqueológico, el de Bellas Artes o el de Costumbres Populares. El museo de Artes y Costumbres Populares merece ser visitado al menos por fuera, ya que su fachada es de lo más llamativa. El museo Arqueológico y el de Artes y Costumbres Populares se encuentran en el Parque de María Luisa por lo que no estaría de más darse un paseo por este bonito parque que desemboca en la Plaza de España.
Naranjos
Si hay algo que llama la atención en Sevilla es el gran número de naranjos que podemos encontrar en cada rincón de la ciudad. Y si bonita queda la ciudad con estas pinceladas naranjas, todavía es más bonita si cabe cuando el naranja se torna blanco y el olor a azahar inunda las calles sevillanas.
Ocio nocturno
Si hay dos zonas en las que mejor se vive la noche es en la Calle Betis y en la Alameda. Si bien es verdad que a lo largo de toda la ciudad podemos encontrar diferentes discotecas, bares y pubs donde tomarnos algo, estos dos lugares son los más frecuentados. En verano, las terrazas de los numerosos pubs de la calle Betis se llenan de gente que se quiere tomar una copita con unas vistas insuperables: el Guadalquivir, el Puente de Triana o la Torre del Oro. La Alameda también está plagada de bares y pubs con diferentes ambientes.
Plaza de España
Con motivo de la exposición iberoamericana de 1929 se construyó esta preciosa plaza ubicada en uno de los laterales del Parque de María Luisa. Lo más llamativo de esta plaza es la combinación de su fachada de ladrillo visto con los azulejos y adornos de cerámica que componen el recinto. En el centro de la plaza hay una gran fuente y los canales que rodean la plaza se pueden recorrer en barquitas de remo. Esta plaza ha servido de escenario a grandes películas como Star Wars o El Dictador.
Río Guadalquivir
Además de ser un gran protagonista en la ciudad, el Guadalquivir ofrece la posibilidad de conocer la ciudad de una forma diferente: haciendo piragüismo, alquilando una barca de pedales, mediante alguno de los cruceros que parten de la Torre del Oro... En verano se puede disfrutar de los pubs que se encuentran a orillas del río.
Semana Santa
Desde el domingo de Ramos las calles de Sevilla huelen a incienso, suenan saetas y música y se llenan de capirotes de diferentes colores y de imágenes que representan algunos pasajes de la Biblia... Toda una semana en la que Sevilla se presenta de una manera diferente, hasta que el domingo de Resurrección se pone fin a esta semana tan popular en la ciudad. El jueves y el viernes Santo no es de extrañar ver a algunas mujeres luciendo la mantilla. Durante esta fiesta predominan en la gastronomía el bacalao y las torrijas como postre.
Torre del Oro
Esta torre albarrana se sitúa a una de las orillas del Guadalquivir y, junto con otra que no se conserva actualmente, servía de torre defensiva ante los buques enemigos. Su nombre en árabe hacía referencia al brillo de sus azulejos sobre el agua del río, de ahí su denomación "del Oro". En el interior de la torre se puede visitar un pequeño museo naval (vale 3€, excepto los lunes que la entrada es gratuita).
Universidad de Sevilla
Originalmente construida para albergar la primera fábrica de tabacos de Europa, este edificio del siglo XVIII es actualmente sede de la Universidad de Sevilla y se conoce como El Rectorado. La antigua fábrica de tabacos presenta una preciosa fachada que mezcla el estilo barroco y el neoclásico. La fachada más impresionante es la principal, en la que predominan la decoración y las esculturas de estilo herreriano. Está declarada Bien de Interés Cultural.
Yemas de San Leandro
Los dulces de convento predominan en cada rincón de la ciudad, pero quizás el más popular sea las yemas de San Leandro. Estas yemas, confeccionadas por las monjas del convento del mismo nombre, están hechas a base de huevo, azúcar y limón.
Zorrilla
Don Juan Tenorio, la popular obra de José Zorrilla, cobra gran protagonismo en Sevilla el 1 de noviembre. Durante todo el día, y de forma gratuita, en los puntos claves del centro de la ciudad (Las Setas, El Salvador, el Ayuntamiento, la Avenida de la Constitución, etc) se representan los diferentes actos de la obra teatral. Una forma diferente de conocer esta obra maestra tan ligada a esta ciudad. Además de estas representaciones, la ciudad acoge otras muchas actividades con esta misma temática.
Y hasta aquí la visita express a Sevilla. Si alguien quiere añadir algún recurso para las letras que faltan estaré encantada de que deje un comentario. Espero que la hayáis disfrutado.