viernes, 4 de septiembre de 2015

Toma 3: luces, cámara, acción

No hay dos sin tres, o al menos eso dicen. En esta entrada volvemos a concebir el turismo como algo más que una simple visita a las calles de Sevilla, la isla griega de Skópelos o Venecia. A mí, una apasionada del cine, me encanta saber dónde se filmaron determinadas escenas de mis películas favoritas y cuando viajo a lugares que sé que han servido de platós de rodajes muevo cielo y tierra para acercarme a una simple calle, una simple puerta, etc. En esta ocasión incluyo clásicos como Indiana Jones y la última cruzada o La lista de Schindler así como otras películas más modernas y taquilleras como Mamma Mia!, Sherlock Holmes: juego de sombras y Noche y Día.

Indiana Jones y la última cruzada, Venecia


Quizás la iglesia de San Barnaba no sea el monumento más reconocible de Venecia pero también tiene su encanto y si no que se lo digan a los productores de la saga Indiana Jones, que la eligieron como escenario para su película.
En su afán por encontrar a su padre, Indy acude a la biblioteca (que realmente es la iglesia) donde desapareció. El interior de la "biblioteca" no se corresponde con el de la iglesia, supongo que será un simple decorado. Aunque el interior de la iglesia no es nada del otro mundo, la fachada es bonita y se encuentra cerca de otros puntos de interés de la ciudad como el "Puente de los puños".


Sherlock Holmes: juego de sombras, Estrasburgo


La ciudad francesa de Estrasburgo da comienzo a la secuela de Sherlock Holmes. Los primeros segundos de la cinta, con la explosión y el atentado, muestran la preciosa catedral de la ciudad así como las calles y la plaza que la rodean. Si bien fue necesario añadir estandartes o modificar las tiendas y sus letreros para ambientarlos, a los que hemos visitado Estrasburgo no nos pasa desapercibida la silueta de la imponente catedral.







Noche y Día, Sevilla


La película, protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz, grabó parte de su trama en las calles del centro de Sevilla y Cádiz. En el fragmento que incluyo a continuación podemos ver a los protagonistas esquivando los tranvías sevillanos o pasando por debajo del arco del Ayuntamiento de la capital hispalense... pero claro, también los vemos rodeados de corredores de Sanfermín... Obviamente no podemos mezclar Sevilla con los Sanfermines pero bueno, dejémoslo en que es cine y aquí todo vale...


Mamma Mia!, Skópelos


Y tras tantas películas de acción, voy a dedicarle unas líneas a una película que me parece muy divertida y con unas localizaciones espectaculares: Mamma Mia!
Uno de estos afortunados lugares para el rodaje de la película fue la isla griega de Skópelos. Si nos dejamos caer por Grecia recomiendo hacerle una visita a esta isla porque tiene unas playas y unas calas preciosas. Además, la isla tiene mucho encanto y el simple hecho de pasear por sus calles transmite una tranquilidad absoluta: casitas blancas con macetas de flores multicolores, calles empedradas y empinadas, el mar Egeo de fondo... Una de las escenas en las que aparece la isla la protagoniza Sophie cuando manda las invitaciones para su boda, creo recordar que en la película no se mantiene el nombre original de la isla, pero sin dudas es Skópelos.
A la isla se puede acceder tanto en avión como en pequeños barcos, yo, aunque se tarde un poco más de tiempo, recomiendo hacerlo en barco porque es mucho más bonito.


La lista de Schindler, Cracovia


Esta es una de mis películas favoritas y aunque todavía no he tenido la oportunidad de visitar Cracovia hace ya tiempo que investigué sobre las localizaciones del film por si alguna vez me dejo caer por Polonia.
Una de estas localizaciones la encontramos en el barrio judío de Kazimierz, en Cracovia. En este barrio se rodaron la mayoría de las escenas de la película ya que hace las veces de guetto judío, aunque en realidad no lo era. Por lo visto, Spielberg tenía la intención de grabar las escenas en el propio guetto judío pero como estaba demasiado modernizado, finalmente optó por el barrio de Kazimierz que sí mantiene aún la esencia de las casas de la época.

¡LUCES, CÁMARA, ACCIÓN!

Entradas relacionadas:
Toma 1: luces, cámara, acción
Toma 2: luces, cámara, acción
Toma 4: luces, cámara, acción

viernes, 21 de agosto de 2015

Berna: Patrimonio de la Humanidad

Si pensamos en Suiza, ¿qué se nos viene a la cabeza? Chocolate, relojes, comercio, naturaleza... pero, ¿qué fiestas se celebran en este país multicultural, qué idiomas se hablan, cuáles son sus principales ciudades turísticas...? Podemos empezar conociendo un poquito más sobre Suiza indagando en su capital: Berna. 

Berna

La capital suiza está atravesada por el río Aar, que divide la ciudad en tres partes, llegando a hablarse incluso de una isla ubicada en el meandro del río. Desde 1983, el casco antiguo de Berna está declarado Patrimonio de la Humanidad ya que todavía conserva un cierto carácter medieval en su arquitectura. Esta encantadora ciudad al pie de los Alpes es muy grande y esconde un sinfin de elementos curiosos para el turista, pero para no hacer demasiado larga esta entrada me centraré en aquellos que son más simbólicos, que no son pocos... En Berna el idioma oficial es el alemán pero, como ocurre en toda Suiza, conviven el alemán, francés, italiano e inglés. ¡Hay donde elegir!
En el casco histórico llama la atención la catedral medieval, o Münster en alemán, uno de los edificios religiosos más grandes de toda Suiza. A la entrada podemos observar una representación del Juicio Final, pero, sin duda, lo que más llama la atención es su elevada torre de aguja desde donde se obtienen unas maravillosas panorámicas de Berna y sus alrededores. Gracias a una altura de 100 metros, la torre de la catedral se divisa desde casi cualquier punto de la ciudad, ¡es estupenda para no perderse! Y si Suiza es famosa por sus relojes, en Berna no podía faltar una famosa Torre del Reloj que no solo da la hora sino que también sirve de calendario astronómico. El encargado de vigiliar esta torre-reloj es el dios Saturno, representado con una hoz y una maza.
Debido a la ubicación de Berna entre los Alpes suizos, es de obligada visita el Jardín de las rosas, Rosengarten en alemán. Los amantes de la botánica disfrutarán de lo lindo en este jardín que incluye más de 200 variedades de rosas y lirios, azaleas o rododendros, estanques... Pero no hace falta ser un experto en flores y plantas para disfrutar de este jardín, ya que se puede pasar un agradable rato tumbado en el césped, se puede dar un tranquilo paseo o  leer un buen libro en las zonas destinadas a ello. Recomiendo la visita a este jardín ya que gracias a su elevada ubicación, desde él se puede disfrutar de unas preciosas vistas del casco histórico de Berna y de la naturaleza que rodeada a la capital suiza. Eso sí, los suizos respetan la naturaleza como el que más así que hay que tener sumo cuidado con cruzar el césped únicamente por los caminos habilitados para ello, evitar dar de comer a los pájaros, etc. porque te fulminarán con la mirada o incluso puedes llevarte una buena bronca.

Si tienes pensado visitar Berna en el mes de noviembre, intenta que sea a finales de mes ya que el cuarto lunes del mes de noviembre la ciudad de Berna celebra su tradicional mercado de la cebolla, Zibelemärit.  Originalmente este mercado se celebraba para que los campesinos de los alrededores de la ciudad pudieran vender las cebollas, ajos y otras frutas y verduras propias del invierno. Sin embargo, los vendedores iban más allá de la simple venta de sus productos: para atraer a más clientes, vendían las ristras de cebolla en forma de trenza y la de decoraban con flores y otros adornos. De esta forma, esta tradición ha ido evolucionando con el tiempo y ahora estas cebollas se venden decoradas con forman inimaginables. Asimismo, este mercado ha pasado de ser un evento para vender-comprar productos a convertirse en una fiesta en la que participa todo el mundo. Por la noche, se suceden elementos carnavalescos con batallas de confeti, mascaradas, juglares cantando los acontecimientos del año... todo un espectáculo de diversión. Además, para sobrellevar las bajas temperaturas, en los puestos se ofrece vino caliente que aromatiza todo el mercado y nos hace entrar en calor. En este vídeo se aprecia perfectamente la esencia de esta original fiesta.
cebollas decoradas

Si te has quedado con ganas de conocer más sobre esta encantadora ciudad te animo a ver el siguiente vídeo en el que se incluyen todos los recursos propios de la ciudad, aunque lo mejor es verlo con los propios ojos:

¡Nos leemos en la próxima!

Entrada relacionada:
Lucerna: una Venecia suiza

domingo, 26 de julio de 2015

Brujas

No hace ni un mes que llegué de mi último viajecito a Bélgica así que lo mejor será escribir sobre alguna de las ciudades que visité. Mi tour comprendió ciudades como Bruselas, Gante, Amberes, Lovaina y Brujas. En esta entrada vamos a empezar por una de las que más  me gustaron: Brujas. He de decir que el país me ha decepcionado un poco según las expectativas que llevaba así que quizás en las entradas relacionadas con Bélgica encontréis más aspectos negativos de los que es costumbre en otras entradas de otros blog o de este propio...
Rozenhoedkaai


BRUJAS: la ciudad

Esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar de sobra en un día.
Podemos empezar  la visita por la iglesia medieval de Notre Dame en cuyo interior nos sorprenderán obras tan significativas como la Madonna de Miguel Ángel, y cuya torre de ladrillo está catalogada como la tercera más alta del mundo.
iglesia de Notre Dame
Una vez visitada, bajamos la calle comercial hasta llegar a la plaza Grote Markt, uno de los mayores encantos del centro histórico de la ciudad. En esta plaza encontramos los edificios más importantes de la ciudad como la torre Belfort o el Juzgado Provincial y, en el centro de la plaza, las estatuas de Jan Breydel y Pieter de Coninck.
Grote Markt
Asimismo, en esta plaza de origen mercante sobran los bares y puestos de comida rápida, así que quizás sea un buen sitio para tomarse algo cuando nos entre el hambre. Hay bares que ofrecen todo tipo de comida, desde los tradicionales mejillones con patatas fritas, comida italiana o sándwiches.

Torre Belfort y su campanario

Se puede subir a la torre Belfort, declarada Patrimonio de la Humanidad, y a sus campanas de carrillón para disfrutar de unas vistas espectaculares de toda la ciudad belga. La torre tiene 83 metros, 366 escalones de escalera de caracol que nos ascienden hacia otra de las joyas de la ciudad: las vistas de Brujas y sus canales. La entrada cuesta 8€, para los menores de 25 años 4€, y está abierta desde las 9 de la mañana hasta las 17 de la tarde. Hay que tener en cuenta que cada hora en punto suenan las campanas, por lo que es mejor no encontrarse arriba en este momento. Tras empaparnos de la Grote Markt, bajamos la calle hasta llegar a otra plaza, la plaza Burg. En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento, de estilo gótico, el Palacio de Justicia y la capilla de la Santa Sangre. Uno de los callejones de esta plaza nos lleva al Rozenhoedkaai, el muelle con las vistas más bonitas para mi gusto de toda la ciudad. Por último, a las afueras de la ciudad se encuentran los 4 molinos del siglo XIII que formaron parte de las defensas de la ciudad en esta época. Estos molinos encierran diferentes museos, aunque también merece la pena visitarlos solo por fuera.


A los que les apasionen los museos, Brujas también cuenta con un gran número de ellos, de entre los que destacan dos:

Friet Museum
Museo de la patata frita (Friet Museum): ya que los belgas se atribuyen la invención de este plato tan presente en nuestras vidas, ¿por qué no crear un museo dedicado a ello? Pues sí, en la calle Vlamingstraat encontramos este peculiar museo. Precio: 7€, 6€ para estudiantes presentado el carnet.
Museo Gruuthuse: nos brinda la oportunidad de recorrer las estancias del palacio gótico que perteneció a la familia de mercaderes Gruuthuse en el siglo XVIII. Además dispone de colecciones de arte, piezas arqueológicas y una colección numismática. Precio: 6€, 5€ para estudiantes presentando el carnet o la tarjeta europea joven.



CANALES: tranquilidad en estado puro

Otra de las características de esta popular ciudad son sus canales. Muy comparada con Venecia, Brujas consta de numerosos canales sobre el río Zwin que posicionaron durante años a la ciudad como uno de los principales centros comerciales del norte de Europa. Actualmente son uno de los principales atractivos de la ciudad y un reclamo turístico enorme, por lo que los tours en barco son numerosos en toda la ciudad. Por 8€ por persona no está de más realizar esta ruta de 30 minutos para ver la ciudad desde otra perspectiva. El tour conlleva también una explicación (en flamenco, inglés y francés) sobre los lugares clave de la ciudad como la Casa del Pelícano o los palacios neogóticos. Aunque se vea lo mismo que ya hemos visto andando, el paseo proporciona mucha tranquilidad y nos ofrece otra perspectiva diferente de la ciudad. Salen barcas con mucha frecuencia, lo que es perfecto para no perder mucho tiempo.



CHOCOLATE: el oro belga


bombones surtidos
Amantes del chocolate, ¡estáis en la ciudad adecuada! Son numerosas las tiendas de chocolate que aparecen en cada rincón de cada ciudad belga, pero Brujas, conocida como la capital del chocolate, se lleva la palma. Las dos marcas más conocidas por poseer el mejor chocolate son Leonidas y Godiva. Personalmente me quedo con la segunda. Sin embargo, un detallito que me sorprendió mucho en las tiendas de chocolate, en cualquiera de las dos mencionadas, es que son muy reacios a que seas tú quien elija los bombones que quieres llevarte en las cajas surtidas. Las dependientas se empeñan en meterte ellas los bombones que a ellas les parece oportuno y, además, te echan dos de cada tipo. Habrá a quien esto no le importe pero si queréis combinar la caja con los bombones que os dé la gana, insistidles para elegirlos vosotros. Os pondrán mala cara sí, pero al menos que salgáis de la tienda con una caja de bombones a vuestro gusto. No os arrepentiréis de probar estos manjares de chocolate con leche, negro, blanco, con licor, de café, con pistacho... ¡hay tantos donde elegir!
gofres
Además, si unimos dos de las joyas de la gastronomía belga, el chocolate y los gofres, el resultado es insuperable. Una de las cosas que más me llamaron la atención y que más me gustaron de la gastronomía fue una especie de chupachups de gofre. No es más que un gofre al que se le echa una base de chocolate (negro, con leche o blanco), un topping (de frutos secos, lacasitos, cereales...) y se ensarta en un palo a modo de brocheta, ¡pero está muy bueno! Solo vi esta "modalidad" en una tienda de Brujas situada en la calle que va desde Grote Markt hasta la plaza Burg. ¡Recomendadísimo tomarse uno de estos! 


CERVEZA: variedad donde elegir


degustación
La gastronomía belga destaca por sus mejillones con patatas fritas, sus patatas fritas, sus chocolates y, por supuesto, su inmensa variedad de cervezas. Hay miles de sitios en toda Bruselas para degustar diferentes variedades pero yo me quedaría con uno muy chulo que encontré en esta ciudad: 2be Beer Wall. Nada más entrar encontramos un escaparate enorme con botellas de cervezas diferentes y una cita de Kennedy que nos advierte de que la cerveza es la prueba de que Dios nos quiere hacer felices ("Beer is proof that God loves us and wants us to be happy"). Después de elegir entre tantas variedades, lo mejor es salir a la terraza y buscar un sitio para poder degustar nuestra cerveza a orillas del canal. Otra opción es pedir la tabla de degustación que incluye 4 variedades diferentes. Este rinconcito está en la calle Wollestraat, a escasos metros de la plaza Grote Markt.
2be Beer Wall

Y hasta aquí nuestro viaje a la encantadora Brujas. Solo me queda mencionar que en Brujas, como en el resto de ciudades flamencas, no son muy amigos de hablar en francés así que mejor recurrir al inglés o al alemán. Espero que hayáis disfrutado mucho de este viajecito al norte de Bélgica, ¡nos leemos en la próxima!


Bon voyage!!!

Entrada relacionada:
Lovaina: la desconocida belga

miércoles, 24 de junio de 2015

Dublín de la A a la Z

Leprechauns, cerveza, verde, Molly Malone... ¡Bienvenidos a Dublín!
Hace ya unos añitos que me dejé caer por esta preciosa ciudad irlandesa que me dejó con ganas de más, y es que Dublín y sus alrededores te sorprenden desde que pisas la ciudad. Como ya hemos hecho en otras entradas, repasamos lo mejor de la capital irlandesa pasando de la A a la Z. Por supuesto que si alguien quiere aportar algún interés turístico a las letras que faltan, no tiene más que dejarlo en un comentario.

Acantilados de Moher
Una de las excursiones que no nos podemos perder en nuestra visita a Dublín es la de los acantilados de Moher. Estos acantilados se encuentran a las afueras de la ciudad pero es muy fácil llegar desde ella en tren o mediante las excursiones que se organizan desde la oficina de turismo y desde luego la recompensa merece la pena. Los acantilados, a más de 200 metros sobre el Atlántico, se suceden durante unos 8km por lo que podemos pasear tranquilamente por ellos y disfrutar del verde paisaje irlandés. Estos acantalidos son una de las principales atracciones turísticas de Irlanda por lo que el camino que los recorre es muy accesible y seguro. Si hace buen día no hay nada mejor que llegar al mediodía, hacer un picnic y pasearse por los acantilados hasta que empiece a anochecer: una imagen que queda grabada en la retina.
Los amantes de la saga Harry Potter reconocerán este escenario que juega un papel tan importante en una de sus películas.


Boxty
Uno de los platos típicos de la gastronomía irlandesa. Aunque es muy sencillo, la verdad es que está muy bueno. Se trata de una especie de pastel de patata con diferentes especias. En los menús suelen incluirlo como primer plato y luego para el segundo el estofado de carne a la Guinness (beef and Guinness stew), muy rico también.

Castillo de Dublín
Al contrario de a lo que estamos acostumbrados a ver, el castillo de Dublín no se ubica en lo alto de una montaña o a las afueras de la ciudad, de hecho está en pleno centro de la capital irlandesa. El castillo llama notablemente la atención por encontrarse rodeado de edificions muy diferentes. La fachada del castillo no se conserva debido a un incendio que lo devastó casi por completo pero aun así es realmente bonito. La visita al interior quizás podemos obviarla si no tenemos mucho tiempo, aunque es verdad que su interior se conserva intacto ya que hoy en día se usa para las recepciones de estado.

Dublinia
La exposición interactiva de Dublinia te transportará en el tiempo hasta el Dublín de la época vikinga y la Edad Media. La exposición es muy intersante, con maquetas, exposiciones e incluso personas vestidas de la época que se pasean por las calles de la ciudad medieval. Aquí viviremos en primera persona la invasión vikinga e incluso podremos visitar uno de sus antiguos barcos.
La entrada cuesta 6€ aunque hay descuento para estudiantes y grupos.

Four Courts
Este llamativo edificio situado a orillas del río Liffey es actualmente sede del Tribunal Supremo de Irlanda. Por dentro no se puede visitar pero merece la pena pasearse por la orilla del río para verlo al menos desde fuera.

Guinness
Es de sobra conocido que Irlanda y Guinness no pueden ir separadas y es que la cerveza negra es la estrella de la ciudad. Por supuesto que recomiendo tomar una Guinness en algún pub del Temple Bar pero si tienes tiempo también está muy bien la visita a la fábrica, la Guinness Storehouse. El edificio por dentro es muy curioso ya que se estructura en forma de vaso de Guinness. En la fábrica aprenderemos de una forma muy divertida y dinámica cómo se elebora esta cerveza pero también tendremos la oportunidad de degustarla. El bar se encuentra en la última planta y ofrece unas vistas panorámicas de toda la capital.
Half Penny Bridge
Cruzando el río Liffey este precioso puente nos lleva desde el Temple Bar hasta la orilla más moderna de la ciudad, la calle O'Connell Street. Creo que es el puente más original que he visto nunca ya que, además de por su estructura, llama mucho la atención por lo animado que está siempre con música y bailes.
Curiosidad: el nombre de este puente ("Medio penique" en español) se debe a un impuesto, de medio penique, que había que pagar como peaje a principios del siglo XIX para cruzar el puente.
Irish Museum of Modern Art (IMMA)
El Museo de Arte moderno se encuentra en un precioso edificio, antiguo hospital, cerca de la cárcel de Kilmainham. Si por fuera podemos ver un magnífico edificio, inspirado en el de Les Invalides de París, por dentro se puede disfrutar de una extensa colección de arte contemporáneo y moderno. La entrada al museo es gratuita y Llos viernes y sábados hay visitas guiadas también gratuitas.

Jameson Dublin International Film Festival
¡Cinéfilos!, no os podéis perder este festival internacional de cine. Si tenéis la oportunidad de organizar el viaje a mediados de febrero podréis disfrutar de dos semanas de cine de primera calidad. En las salas de diferentes cines (hay que consultar el cartel del evento para conocer los cines que participan) se proyectan durante dos semanas más de 120 películas de todos los continentes en premier. Además, en algunas de las proyecciones se establece una mesa redonda donde tanto la audiencia como expertos pueden opinar sobre el argumento, los actores, las localizaciones, la banda sonora... Un verdadero lujo cinematográfico.

Kilmainham Gaol
Esta antigua cárcel, hoy convertida en museo, nos cuenta la historia de muchos de los líderes revolucionarios independentistas que pasaron aquí sus últimos días tras ser detenidos y recluidos. Es una interesante forma de entender y conocer mejor la historia de la Irlanda independiente a las reglas inglesas. Ha sido escenario de películas como En el nombre del padre.

Leprechauns
Uno de los símbolos de Dublín, y de Irlanda en general, es la figura del Leprechaun. Estos hombrecillos pequeños, pelirrojos, vestidos de verde, amantes de la cerveza y muy ingeniosos son los protagonistas de muuuchas de las leyendas irlandesas. Su afán por la riqueza y por engañar a la gente los ha hecho participes de muchas leyendas pero también los ha posicionado muy bien en las tiendas de souvenir y es que entre los Leprechauns, las ovejas y la Guinness, no hay excusa para traerse a España un recuerdo de esta ciudad.
Molly Malone
En la calle Suffolk podemos encontrar la estatua dedicada a Molly Malone, todo un icono de la cultura irlandesa. Según cuenta la leyenda, Molly Malone era una joven extremadamente hermosa que se dedicaba a recorrer las calles de Dublín vendiendo pescado fresco. Toda la ciudad la conocía pues llevaba años pregonando la mercancía y empujando su pesado carro, pero nadie pudo ayudarla cuando de repente, debido a una fiebre alta, murió en medio de la calle. Dicen que todavía hoy Molly Malone sigue recorriendo las calles de la capital irlandesa haciendo el mismo recorrido que solía hacer en vida...
O'Connell Street
Esta es una de las calles principales de la capital irlandesa. Todo el ambiente de la ciudad se concentra en la avenida O'Connel Street: bares, pubs, músicos callejeros, estatuas humanas...

Puertas de colores
¡Qué me gustan las coloridas puertas dublinesas! Realmente es algo muy original y que da a la ciudad un encanto especial y muy colorido. Según cuentan, el motivo de pintar estas puertas con unos colores tan llamativos se debe a que cuando los dublineses llegaban a casa después de varias Guiness en el cuerpo era imposible acordarse del número en el que vivían, así que cada uno pintó la puerta de su casa de su color favorito y por supuesto diferente a la del vecino.
Quays
Los quays o muelles son perfectos para darse una vuelta por Dublín a orillas del Liffey. Si el tiempo acompaña, que ya sería una suerte, es muy agradable recorrer estos muelles y visitar edificios como el Four Courts, quedarse con los pubs que desprendan mejor ambiente y disfrutar de la diversidad de barrios que existe en la capital irlandesa. Además los findes suelen haber muchos festivales de música que le dan muy buen rollo al paseo.

Spire of Dublin
Aunque se divisa desde diferentes puentos de la ciudad debido a su altura, es en la calle O'Connel, en pleno centro de Dublín, donde se encuentra esta escultura. Con sus 120 metros de altura, actualmente el Spire of Dublin está considerada como la escultura más alta del mundo.

The Temple Bar
Uno de los barrios más antiguos y bohemios de Dublín. No importa qué hora sea, el Temple Bar  siempre está animado y concurrido. En el Temple Bar se escucha música en directo y se sirven cervezas a todas horas, aunque este barrio cobra especial importancia por la noche. Además, los fines de semana por la mañana podemos encontrar mercados de libros de segunda mano, de moda o incluso de comida. Es un barrio perfecto para encontrar productos típicos irlandeses.

Wall of Fame
En nuestro paso por el Temple Bar no podemos olvidarnos de buscar el "Muro de la Fama". Desde luego si hay algo de lo ques están orgullosos los irlandeses es de su música y especialmente de sus cantantes. Gigantes fotografías de Bono, The Corrs.

Zoo
Si os gustan los animales y los zoos, el de Dublín no os dejará indiferentes. Entre sus exóticas especies se incluye un tapir, un león marino o un tigre albino. Entre los irlandeses, este zoo es una de las atracciones favoritas de su país y es que además se sitúa como uno de los mayores zoos dedicados a la cría de toda Europa. A los más peques les encantarán los pavos reales y las ovejas que se pasean libremente entre las calles del zoo.
Precio: 15€ y 10€ para menores de 16 años.


Y como todo lo bueno, nuestro viajecito a Dublín llega a su fin. Espero que hayáis disfrutado tanto como lo hice yo en su día. Solo me queda añadir que los dublineses son gente maravillosa, no dudan en ayudar a los turistas ni en ofrecerse para aconsejarles una buena cerveza en los pubs. Eso sí, cuidadín con los bolsos y carteras porque no todo lo que reluce es oro y yo, por desgracia, doy fe de ello.
¡Nos vemos en la próxima por las calles de la capital europea!

Entrada relacionada:
Toma 1: luces, cámara, acción




viernes, 24 de abril de 2015

BarCeloNa

Para mi gusto Barcelona es una de las ciudades más bonitas de España. Algo que me llamó mucho la atención cuando visité la ciudad es que, a pesar de ser una gran ciudad, el ritmo de vida es bastante tranquilo (obviando el metro, que es un caos). En Madrid, por ejemplo, la gente parece que va siempre con prisas, hay mucho ruido y pocos espacios verdes donde poder relajarse y desconectar de la vida en la gran ciudad... A mí Barcelona me dejó muy buen sabor de boca, así que, si todavía no la conoces, deberías dejarte caer por allí.
 
Parc Güell
Si hay algo por lo que destaca Barcelona es por el legado de Gaudí que podemos encontrar en cada rincón de la ciudad. Por eso, es imprescindible visitar las fachadas de la Casa Milá (popularmente conocida como La Pedrera) y la Casa Batló, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Estas construcciones representan el modernismo catalán pero cada una de una forma diferente... El inacabado templo de la Sagrada Familia también te dejará boquiabierto. En esta ocasión merece la pena pagar la entrada (unos 13€, gratis para los desempleados) ya que el interior es más sorprendente aún si cabe...
Sagrada Familia
Por último, no podemos  pasar  por alto el Parc Güell, donde  también nos  empaparemos  de las obras de  arte de Antoni Gaudí. En el parque podemos disfrutar de unas maravillosas vistas de Barcelona, pasar un rato agradable entre árboles y diferentes especies de plantas y admirar los numerosos detalles que Gaudí plasmó por todo este parque. Eso sí, recomiendo visitar el parque estando descansados, nada de visitarlo por la tarde tras haberse recorrido Barcelona durante toda la mañana porque la subida al parque ya es de por sí dificultosa (está en alto) y además el parque es bastante grande; si no vas con las pilas cargadas no disfrutarás al 100% de la visita, lo digo por experiencia... Hace unos años la entrada era gratuita pero actualmente cuesta unos 7€. Yo la verdad es que no sé si hubiese pagado por entrar pero ahora que sé las maravillas que encierra sí que recomendaría no saltarse su visita.
Otro de los lugares más bonitos de Barcelona es la Ciudadela. Este parque es un buen sitio para sentarse en un banco a descansar mientras se disfruta de la tranquilidad más absoluta. Dentro del parque también hay un zoo, aunque para mi gusto lo más bonito es la parte de la cascada y el lago, ¡parece mentira que sigamos estando en el centro de Barcelona! La Ciudadela suele acoger numerosos espectáculos culturales como conciertos, concursos gastronómicos, etc. todo depende de la fecha, aunque si no tenemos la oportunidad de acudir a alguno de estos espectáculos, un simple paseo por el parque no te dejará indiferente.


Parc de la Ciutadella

Bosc de les Fades
Barcelona es una de esas ciudades, como París, en las que simplemente con dar un paseo por sus calles quedas maravillado. No podía ser de otra forma ya que con calles como el Paseo de Gracia o Las Ramblas quién se atreve a decir lo contrario... En Las Ramblas es bien sabido que hay que andarse con cuidado porque sabes qué llevas encima cuando entras pero no si lo conservarás cuando acabes tu paseo... Aún así, un paseito por esta avenida es obligatorio para disfrutar de sus diversas estatuas vivientes, los puestos de flores, el mercado de la Boquería, la fuente de Canaletas... A uno de los lados de esta famosa avenida se abre una calle que desemboca en el Museo de Cera. Yo en el museo no estuve y no sé si merece la pena o no pero sí que recomiendo meterse en la calle para toparse con un bar muy inusual: el Bosque de las Hadas, Bosc de les Fades. Puedes entrar simplemente para cotillear un poco y hacerte alguna fotillo, aunque también te puedes quedar y probar bebidas de lo más curiosas. 

Fuente mágica del Montjuic
¿Más lugares emblemáticos?
Pues el Montjuic es otra seña de identidad de la ciudad. Una vez arriba se puede visitar el castillo, el Museo de Arte Nacional de Cataluña, el Palau Sant Jordi, el Jardín botánico... pero lo más chulo es el espectáculo de la fuente central que tiene lugar todos los días por la noche. Otra de las ventajas de Barcelona es que cuenta con 10 playas con modernas instalaciones, wifi, arena fina y dorada, aguas cristalinas... Yo solo puedo hablar de La Baceloneta y solo tengo palabras positivas: se encuentra a escasos metros del centro de la ciudad, está muy limpia, cuenta con redes de volley y en su paseo marítimo se suceden diferentes bares donde se puede degustar la gastronomía local (recomiendo la butifarra y las diferentes clases de pescados). Otra ciudad que acoge buenas playas y que se localiza cerca de Barcelona es Sitges. Es muy conocida por su festival de cine pero la verdad es que esta pequeña ciudad esconde muchas curiosidades. Yo, además de por las cristalinas aguas de su playa, me quedo con los concursos de figuras de arena que se celebran de vez en cuando: es asombroso ver como en poco tiempo se construyen obras de arte tan perfectas y llamativas solo con arena. Sitges se puede visitar perfectamente en menos de un día.
En los alrededores de Barcelona también merece la pena visitar el Monasterio de Montserrat. A este monasterio benedictino se sube en teleférico ya que se encuentra enclavado en una montaña a 720 metros sobre el nivel del mar. Una vez arriba se puede visitar el propio monasterio, que incluye a la Virgen de Montserrat, y también hacer senderismo por las diferentes rutas propuestas. Una cosa está clara: las vistas son inmejorables. Hace unos años, cuando yo fui, había que hacer diferentes transbordos de metro y tren para llegar desde el centro de Barcelona hasta el propio monasterio pero, afortunadamente, actualmente existe un tren turístico, Montserrat Express, que va desde el centro de la ciudad hasta la montaña en una hora y media.
monasterio de Montserrat

Por mucho que te lo cuenten, Barcelona es para vivirla...

¡Hasta la próxima!

lunes, 9 de marzo de 2015

París: de Notre-Dame al arco del Triunfo

Oh là là Paris...!
París es una ciudad grande en la que hay tanto que ver que es normal que se nos quede algo atrás. Sin embargo, si nos organizamos bien podemos verlo todo en varios días. Tras perdernos por el barrio de los pintores, en esta ocasión recorreremos París de una punta a la otra, empezando por la preciosa catedral de Notre-Dame y terminando en los famosos Campos Elíseos. En un día, y tomándonoslo con tranquilidad, podemos visitar la orilla este del Sena y admirar algunos de sus monumentos más populares. Dejaremos para otro día la orilla contraria.

Notre-Dame
gárgola
La joya de la arquitectura gótica merece una visita detenida.
Si bonita es su imponente fachada, el interior no se queda atrás: preciosas vidrieras y rosetones colorean el interior de Nuestra Señora de París. Hay que guardar fuerzas para subir sus empinadas escaleras que llevan a los diferentes cuerpos de la catedral. Recomendadísimo el subir hasta el campanario para ver de cerca las gárgolas, la aguja y las famosas campanas que tienen un papel fundamental en la novela de Victor Hugo, Notre-Dame de Paris. Además de poder ver de cerca las gárgolas o las campanas, las vistas de todo París son impresionantes. Si subir cansa ya aviso que bajar tampoco es que sea mucho más fácil pero el esfuerzo habrá merecido la pena.
Una vez visitada Notre-Dame, justo delante de la fachada principal, en la plaza que se abre, podemos hacernos la tradicional foto en el kilómetro 0 de la capital.


Pompidou
Si nos desviamos un poquito de la vera del Sena podemos dejarnos caer por el centro Pompidou. El edificio en sí es bastante curioso y la fuente que hay fuera es muy original y llamativa. Dentro del centro podemos disfrutar del museo de arte moderno que incluye diferentes exposiciones permanentes y temporales, de la biblioteca y de los conciertos y actividades que se celebran en fechas determinadas.
El primer domingo de cada mes la entrada es gratuita y los menores de 26 años pueden entrar gratis todos los días.
fuente Stravinsky

Museo del Louvre
El museo del Louvre necesita un día entero, o incluso más, para poder visitarlo en su totalidad. Sin embargo, aunque no entremos a ver las colecciones, merece la pena pasearse por el exterior y ver sus pirámides de cristal. También podemos acercarnos al Puente de las Artes (pont des Arts) que se ha hecho bastante famoso en la ciudad tras la novela de Federico Moccia, Tengo ganas de ti. Muchas parejas dejan un candado en este puente y, aunque el ayuntamiento no está muy a favor de esta constumbre, la verdad es que la perspectiva del puente llena de candados de diferentes colores, tamaños y formas llama mucho la atención.

Jardín de Tuileries
Desde el museo del Louvre podemos continuar la visita a través del jardín de las Tullerías (Tuileries). Este jardín es perfecto para desconectar de la gran ciudad y muy apropiado si queremos parar a descansar. Al final del jardín nos toparemos con el obelisco y, según la época del año, podemos encontrarnos también con la noria que se instala allí entre los meses de noviembre a febrero. En el parque hay algunos kioskos que venden crêpes y gofres tanto dulces como salados.


Campos Elíseos (Champs Elysées)
Casi sin darnos cuenta pasamos del tranquilo jardín de Tuileries a la bulliciosa avenida de Champs Elysées. En esta famosísima avenida encontramos tiendas de marcas muy variadas: moda, complementos, perfumerías, la tienda Disney... Además de tiendas, predominan las numerosas "boulangeries" y cafeterías donde podemos tomarnos un pain au chocolat o un croissant. Muchas de estas cafeterías ofrecen menús (bollería+bebida) por unos 3€. La Brioche doré tiene una gran variedad de pasteles y bollería y los cafés son de los mejores de la ciudad.


Arco del Triunfo
Y tras recorrer la siempre animada avenida de Champs Elysées por fin llegamos al que pondrá el punto y final a nuestra visita de hoy: el arco más grande del mundo construido por orden de Napoleón para conmemorar la victoria del emperador en la batalla de Austerlitz. A los pies del arco, cada día a las 18:30, se enciende una llama para recordar al "soldado desconocido". Este acto es bastante curioso y reúne cada día a muchos turistas y curiosos. Se puede subir al arco aunque, en mi opinión, es más bonito subir a Notre-Dame.



Será ya de noche, o casi, cuando lleguemos al Arco del Triunfo así que lo mejor es descansar para estar fescos al día siguiente... todavía queda taaanto por ver... la torre Eiffel, Les Invalides, el palacio de Versalles, el Panteón...


¡¡¡... nos leemos entonces en la próxima!!!

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